La contraseñología

Existen muchas ciencias a lo largo de las diferentes culturas que pueblan nuestro azul planeta; sin embargo, no hay “logía” que —en cuanto a dificultad, talento necesario y multidisplina se refiere— supere a la contraseñología, o “cómo narices conseguir la contraseña perfecta”.

Batman y Superman protagonizan uno de los grandes duelos por conseguir ser una de las contraseñas más hackeables. Christopher Nolan lo llevará a la gran pantalla en 2016.

Batman y Superman protagonizan uno de los grandes duelos por conseguir ser una de las contraseñas más hackeables. Christopher Nolan lo llevará a la gran pantalla en 2016.

Introduzca una nueva contraseña

Lo más común a la hora de establecer una contraseña es que nos pueda el sentimiento. Quizás por ello, las claves más usadas en la actualidad sean datos tan románticos como “123456”, “qwerty”, “password” o “abc123”.

Por desgracia, cuando ya te has habituado a tu “jennifer” como contraseña perfecta e inexpugnable para todas tus redes sociales, correos y Spotify, a las páginas les entra el espíritu ético y —en un alarde de Responsabilidad Social Corporativa— se proponen decirte que “tu contraseña no es segura”, obligándote en ciertos casos a establecer una combinación de letras, números, símbolos y emoticones de WhatsApp, mientras tú clamas al cielo “¿quién narices va a descubrir que mi contraseña es la Jenni?”.

Llegas entonces a la segunda fase de la contraseñología: la desorientación multicontraseñal o “lo que pasa cuando tienes mil cuentas y doscientas tres contraseñas”.

Posibles orígenes del password

Posibles orígenes de la abundancia del password “jennifer”

La desorientación multicontraseñal (LQPCTMCYDTC)

El momento que tanto temías ha llegado. Creías que ibas a estar con Jennifer toda la vida, pero la vida te ha golpeado con la fuerza que solo un “contraseña no válida” puede imprimir. No entiendes nada. Tu cabeza da vueltas y vueltas sin que logres hallar un por qué a la injusticia que vas a cometer, pero al fin lo has hecho.

Has vendido a Jenni.

Ahora, te encuentras con tus variadas nuevas contraseñas: la del mail (jennifertequieromucho), la del Facebook (jennifer28121985), la del WordPress (jennifer&mateo14022012) y, por supuesto, la del mail falso que tenías para registrarte en cuentas para descargar pelis de estreno (jennifer).

Lo más probable es que en ese momento te entre la duda de si deberías apuntarlas. Es lo que en términos de contraseñología es llamado “inteligencia”. Sin embargo, lo más probable es que te asalte el “¡Aguarda un momento!… ¡¿Y si me roban el documento en el que lo he apuntado?!”. Es lo que en contraseñología llamamos “estupidez innata”.

Manuel tras

Manuel tras sufrir la                       desorientación contraseñal

El fin del mundo y un despiadado país de las contraseñas

Lo que debieras haber sabido desde un primer momento ha alcanzado al fin su punto álgido: tu incontrolable amor por Jennifer ha acabado contigo. De todos modos, no pasa nada: por fortuna, la práctica totalidad de las aplicaciones y cuentas en las que has introducido una contraseña irrecordable disponen de la posibilidad de que la recuperes con la simple introducción de tu correo electrónico.

Tema complicado cuando, al empezar en esa poca conocida app que pensaste nunca llegaría a nada, introdujiste un mail falso para salir del paso y conseguir entrar.

Ahora, tus 253 contactos penden del hilo de que tu memoria a largo plazo consiga recuperar la aleatoriedad que introdujiste como correo, posibilidad a la que casi al instante renuncias, recurriendo al rezar para que tu imaginación no haya variado desde dos años atrás, y comenzando a introducir correos del tipo nachoelmacho@hotmail.com o soysagitarioyvivalavirgendelrosario@yahoo.es.

Por desgracia para ti, “el game is over” y el fin del mundo te habrá alcanzado, mientras con la manos en la cabeza dudas entre darte cabezazos o llamar a la Jenni para que te consuele, antes de recordar que te ha dejado por pasar demasiado tiempo en Internet.

Así es la vida, y así el humano: un usuario con una contraseña que, a veces, perdemos para siempre.

Usuario de nuevas tecnologías tras perder su contraseña

Consumidor de nuevas tecnologías tras perder su contraseña

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Un comentario en “La contraseñología

  1. Pingback: ¡¡¡Cumplimos un año!!! | oscargonzalezsoto

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