“Like or”, “Lacón O” o cómo las cadenas dominaron el mundo

“AHORA QUE HAS EMPEZADO A LEER ESTO NO PARES O TENDRÁS MALA SUERTE EN TUS RELACIONES. la amiga de mi madre a muerto en un cuarto comiendo un lacon, y antes de morir con las uñas ha puesto en la puerta: LACON O que significara? manda esto a 10 grupos diferentes o nunca ligaras”

¿Acertijo? ¿Mardisión hitana? ¿Atentado ortográfico?

Cuando el último episodio de la maldita cadena de WhatsApp se presentó ante la pantalla de mi móvil pensé que tras él se escondía una combinación entre absurdo y gastronomía capaz de provocar un punto de inflexión en este movimiento. Por un momento me dije “al fin, el momento ha llegado: el demoníaco origen de este fenómeno redsociálico ha sufrido algún tipo de trauma cerebral a celebrar y, por fin, el humano no volverá a seguirle la corriente por haber alcanzado el límite de la burreza”. Horas más tarde, un estudiante de español lituano creaba el que sería su décimo grupo de WhatsApp —con su madre— para evitar quedarse sin ligar de por vida.

¿Cómo… narices… podemos… ser-tan-idiotas?

cadenas whatsapp osgonso

Algunas muestras de ondas expansivas

Tira de la cadena

“Manda este mensaje a 10 personas antes de las 12 de esta noche y tu verdadero amor se dará cuenta de que te quiere”, “Esta cadena nació en Cádiz el 22 de abril del 1905 y todavía sigue dando vueltas; no la rompas!!!” o “Pásalo!” son algunos de los ejemplos más comunes de motivos de difusión de una cadena. Motivadores cual charla de Elsa Punset.

En cuanto al contenido informativo que suele pasar de unos a otros, tenemos el chiste casi no machista, la nueva legislación en cuanto a que todos los administradores de grupo están obligados a invitar a cena o las doce uvitas de la suerte. Relevancia, cultura y creatividad ante todo.

Simpático también el tamaño del susodicho. El último avistamiento de lectura de dos novelas en un mes data de 1986, pero engullir las cuatro páginas de idioteces sin comas y recomendárselo encarecidamente a tus amigos a base de compartirlo… ¡eso está en máximos históricos!

¿Dónde reside ese afán por expandir la pérdida de tiempo? ¿Dónde la capacidad hiroshímica de esta bofetada al intelecto humano? En la búsqueda de sus orígenes, acudiremos a fuentes similares, como el “like or ignore“.

Like o demostrarás no ser idiota

Del productor de Las cadenas de WhatsApp y el guionista de Las cadenas de cuando había Mensamanía, llega el estreno de la tempora… ah, no: que esto es más viejo que los Burmar Flash…

¡Veamos algunos ejemplos de los grandes héroes del cómo, sin esfuerzo, ganar aprobación a lo loco en una red social!

“Dale Me gusta y compártelo si quieres a tu abuela; no les des si quieres que tu abuela muera”.

¡Una auténtica obra maestra del género! ¡Si eres lo suficiente mal bicho como para no darle en cuanto lees la primera parte, la segunda te tiene que dejar desarmado y pidiendo perdón entre lágrimas de disculpa a tu abuelita! ¡Casi la matas! ¡Sinvergüenza! ¡Monstruo! ¡Desalmado!

Tanto da: tus malvados deseos no son amenaza comparada con lo que a punto está de sucederte por no darle a like a la siguiente imagen.

Da igual que no te guste Eminem, Miley Cyrus o incluso las tabletas de chocolate masculinas: no darle a Me gusta te supondrá… esto… ¡que te levantes horrible, con marcas de sábanas, y pegues tremendo grito al ver una cámara captando el momento! (¡Desalmado!)

Pero ojo, que el “like like like ignore” es dulce de leche comparado con el nivel de rebajas que puede llegar a ofrecer la dignidad de un humano para conseguir un puñetero corazoncito, pulgarcito o numerito más en su red social. Tiempo atrás hay quien llegó a hacer nacer el nivel “1 LIKE = 1 RESPECT”, o lo que es lo mismo, ganar Me gustas a cambio de que se le pierda el respeto:

No hay comentario necesario. Tener que recurrir a niños con problemas físicos, a cuya ayuda probablemente nunca hayan contribuido, para conseguir un maldito like.

Y la gente le da.

Y no, que no os engañen, el Me gusta no va al crío: va a la persona que se está aprovechando de su enfermedad para ganar popularidad. Al niño el click no le vale para nada. Ni a tu abuela, que no se va a morir porque no le des. Le vale al que explota su imagen y tu conciencia para hacerse famoso.

Y la gente le da.

(Sarcasmo)

La cadena del miedo y los tres jinetes de la estupidez

Si bien hace tiempo el gran miedo era ir el infierno, a día de hoy reside en el romper cadenas y sus tres principales motivos para no hacerlo: el cargo de conciencia, el no ser como los demás y la superstición moderna, o lo que es lo mismo, “Si no lo comparto, seré un mal bicho”, “Si ella lo ha compartido conmigo… ¿por qué no hacerlo yo?” o “¿Y si es verdad que me quedo sin mojar siete años…?”, respectivamente.

Querido compañero receptor de cadenas: que no lo compartas no te hace peor persona; que otros hagan cosas no implica que nosotros tengamos que hacerlas; lávate un poco antes de echarte desodorante.

Y para acabar, un ejercicio práctico

Comparte este post con 5 personas o mañana un berberecho se te atragantará en la garganta y se te saldrá un ojo.

¿Habrás aprendido algo…?

share ignore osgonso

¿¿¿A qué esperas??? ¿¿¿Ya se te ha salido el ojo???

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2 comentarios en ““Like or”, “Lacón O” o cómo las cadenas dominaron el mundo

  1. Pingback: ¡¡¡Cumplimos un año!!! | oscargonzalezsoto

  2. Pingback: La guardería que destapó el Caso Zapata | oscargonzalezsoto

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