El mensaje de cumpleaños perfecto

Pocas cosas hay más realizadoras para el más o menos aficionado a la escritura con habilidades sociales que los mensajes de cumpleaños para amigos y conocidos: con un mínimo de talento, lo más probable es que consigas ser uno de los más espectaculares del día, además de ser una fantástica técnica creativa. Sin embargo, tras ese aplaudible y aplaudido resultado, en la mayor parte de casos, se esconde una ciencia —si bien no tan complicada como la contraseñología— sin duda compleja, y basada en uno de esos valores que la sociedad actual se empeña en poner en valor sin premiar en caso alguno. Para alcanzar el mensaje de cumpleaños perfecto no solo necesitas corazón, recuerdos y talento, también necesitas el esfuerzo.

Para evitar caras como la de la imagen, no trates de ser conmovedor, fenomenal y obramaéstrico con todos: a veces un “Espero que disfrutes mucho de tu día” es el mejor mensaje de cumpleaños.

La planificación del mensaje de cumpleaños perfecto

Facebook, WhatsApp, Instagram, Snapchat, una carta hecha a mano… A día de hoy los formatos para dar a nuestro ser querido la perfección en cuanto a mensaje son innumerables; sin embargo, el proceso para sacar la sonrisa de su boca es el mismo en todos ellos: pensar antes de hacer.

Tal y como en un relato corto es más que conveniente el hacer un programita antes de lanzarse al divertido ruedo de la escritura creativa, es muy interesante el que recurras a algo similar a la hora de hacer un mensaje de cumpleaños. Papel y boli, Evernote o libreta de notas del móvil y a apuntar.

El brainstorming

En primer lugar, tiras de corazón y piensas en esa persona. Piensa en lo vivido, piensa en lo por vivir y elige un tema, al menos apunta unas ideas. Después, piensa en su edad. Si cumple 25, piensa en cosas típicas de 25; si cumple 50, mejor no hagas referencia a su edad a riesgo de recibir una mirada fulminante. Por último, piensa en lo que es para ti, y piensa en ti, en lo que te hace sentir. Apunta todo lo que tengas y luego elige.

El valorar

Hay diferentes formas de seleccionar cuál de esos temas es el que consideras más útil. Una de ellas es puntuar. Puedes hacerlo directamente con el potencial que le ves a cada idea, o valorar por partes, poniendo diferentes elementos a considerar y ponderar (potencial, belleza, adecuación al cumpleañero, adecuación a ti mismo…). Otra es elegir dos o tres, escribir un mensaje basándote en cada uno de ellos y luego escoger el mejor; en la mayor parte de casos con el primero ya se suele estar bastante contento. En definitiva, a partir del brainstorming elegir el que más te guste y escribirlo.

No es necesario ser melodramático para conseguir esto

La escritura del mensaje de cumpleaños perfecto

Hay varios elementos a considerar a la hora de escribir un mensaje de calidad y que no distan demasiado de la de cualquier contenido de entretenimiento actual: empezar atrapando su atención, darle una estructura clara y pudiendo ser in crescendo y conseguir un final potente. Por otro lado, no caigamos en el error de pensar que tenemos que escribir una novela: recordemos que estamos en la era del microrrelato.

Atrapar la atención

Poco que decir que no esté ya mainstreamizado. Si no captas la atención en el primer momento, mal vas para que no resulte uno más. Por fortuna para nosotros, si estás leyendo esto lo más probable es que la otra persona te importe un poco y que sea medianamente recíproco. En el caso de al otro le des igual, seguramente el paso de atrapar la atención ya lo tendrás ganado, pero… ¡que no te pueda la falta de modestia!: piensa que en ese día se suelen recibir unas veinte felicitaciones y bien podría estar saturado (a la medianoche del cumpleaños, mientras entran por todos lados) o harto de leer (final de jornada).

La estructura

Como decían algunos, el tamaño no importa: la estructura siempre va a estar. Ya sea una granada de mano o un crescendo con clímax y epílogo, el mensaje siempre va a tener una estructura y, si es premeditada tendrá más probabilidades de alcanzar los objetivos. En cualquier caso, mi consejo —antes citado— es que, a no ser que tengas una creativa idea de guion a lo Memento, intentes ir subiendo de intensidad hasta el fulgurante final.

Por otro lado, trata de usar los recursos del soporte que vayas a utilizar. Por ejemplo, si acostumbras a usar emoticones en WhatsApp, el mandar un testamento sin ninguna carita va a resultar serio, así que mejor usa alguno y, si puedes, pon varios mensajes o bocadillos, no lo claves todo en uno. Un truco que recomiendo, por la dificultad que esto tiene, es que el final sea uno o dos parrafitos cortos que puedas escribir mientras el otro esté entretenido leyendo el más grande. Tirar de copia y pega o aprovechar el que se pueda salir de la app con el texto introducido también puede ayudar.

Final

Cuando leemos un mensaje de este tipo, con lo que más nos quedamos es con el desenlace, ya que normalmente requiere respuesta y, cuando escuchas con atención, se tiende a responder a lo último. Lo que de veras va a importar pues es que ese final sea potente, así que —pudiendo ser— deja un “Feliz cumpleaños” o frase lapidaria para el final.

E insisto…

¡¡¡Nunca intentes escribirle un mensajazo de cumpleaños descomunal a alguien a quien no le importas!!! O te luces en cinco líneas de WhatsApp o resultarás pedante.  De hecho, no es necesario un colapso en el WhatsApp o todo un muro de Facebook para lograr llegar a una persona querida: para estas cosas es mejor pasarse de escueto que de exuberante.

La revisión

Otra característica típica es que acabemos el mensaje y, hala, “enviar”. No seas idiota: relee, si puedes mira cómo quedaría una vez enviado y trata de ser objetivo. Arregla lo que sea necesario y —sobre todo— borra lo que no lo sea.

A veces se nos va la pinza y escribimos un tostón ególatra y desmesurado. Recuerda que lo importante es la felicidad de la otra persona, y esa se gana con la concisión y el buscarla.

En definitiva…

Cuanto más te lo trabajes, más bonito va a quedar el mensaje, pero la clave está —sin duda alguna— en el pensar en el otro a la hora de hacerlo. No seas egoísta, no quieras buscar tu propio lucimiento. Y por supuesto, no intentes dar más de lo que el otro merezca o quiera recibir.

No te parezcas a este hombre: si bien hacer un mensaje genial puede requerir algo de esfuerzo, de resultar frustante, cansado o frío y calculador no vale la pena: nunca olvides que el motivo es la sonrisa mutua.

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2 comentarios en “El mensaje de cumpleaños perfecto

  1. Pingback: La satisfacción que la comodidad del olvido ya no recuerda | oscargonzalezsoto

  2. Pingback: ¡¡¡Cumplimos un año!!! | oscargonzalezsoto

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