El entretiempo

Si bien no me gustaría recaer en la vieja costumbre de monologar acerca de esta terrible época del año, asaltado por la piel gallinácea y los “sorbetes” nasales, veo imposible no rendirme ante su incontestable autoridad. De los creadores de Hasta el 40 de mayo no te quites el sayo y En agosto, frío en rostro, llega El entretiempo.

Posible funcionamiento del tiempo meteorológico para conseguir que haga frío y calor a la vez

Más que un escalofrío, un sentimiento

“¿Vamos a tomar algo?”, te dicen mientras clavan en tu pupila su pupila castaña haciéndote buscar en el cielo tras la ventana el azul. Ahí está, es mayo, los pajarillos cantan, y las chicas a lo lejos broncean su piel entre camisetas de asas. Una pareja porta a lo lejos abrigos de piel, pero tú lo atribuyes a algún tipo de comportamiento marginal a eliminar, y te hablas tan en alto que la duda se te sale de los labios, obteniendo de tu acompañante la principal vía de efectividad del entretiempo: la respuesta inocente.

“Nah, yo me la traje, pero no hace falta, se está bien”.

Chaqueta. Adorada chaqueta. Independientemente de lo que digan los de Danone, el mejor escudo ante la entretemporalidad no es el Actimel, querido lector: susceptible de ponerse si sopla una brisa fresca y de ser fácilmente portable (que no portátil) en caso de temperatura agobiante, esta prenda unisex constituye el principal archienemigo del entretiempo, a la altura del clima tropical.

Sin ella, el primer resultado será una sensación de libertad solo comparable a la de salir sin chaqueta. Tendrás las dos manos libres para gesticular mientras te quejas de la política y podrás usar ambos índices (incluso a la vez) a la hora de señalar con el dedo a los turistas vestidos de forma estrambótica.  Sin embargo, tras la inacabable conversación en la terraza o mesa de bar, el primer síntoma de la entretemporalidad hará aparición de la mano de un “uy, parece que hace fresquito”, al poco completado con un “qué suerte que me he traído la chaquetita”. mientras —manguicortito— mirarás con rabia jardinera a esa persona que ahora siembra evidencias y te preguntarás si la fortuna le sonríe o, simplemente, la selección natural al fin se ha cobrado su deuda tras haber caído una vez más en el pozo del no haberte traído algo para ponerte encima.

Pero tranquilo, algún día saldrás.

Lo que hace al atardecer en entretiempo

La entretemporalidad. Historia de un mito moderno.

Siglo XIII antes de Cristo, Aquiles recibe un flechazo en el talón; año 33 después de Cristo, Cristo acaba hecho un Cristo; 2012, el Gangnam Style es colgado en Youtube.

Los mitos, aun intemporales, suelen ser emplazados en diferentes épocas, o lugares. Sin embargo, el entretiempo, como su propio nombre indica, discurre “entre tiempos”, cual riachuelo subterráneo bajo los pies de la Humanidad más profunda.

Su ignoto origen podría brotar del Australopithecus Afarensis, quién sabe si desde el Monus de Feria. Más propio de climas de interior o similares, otras fuentes indican por su parte que nació en los 80, cuando una jovencita decidió ir al concierto de Nacha Pop sin su rebeca, aludiendo “va, se está bien” y acabando por volver a casa entre escalofríos en nada derivados por el ambiente hombreril.

la movida entretiempo osgonso

Algunos de los principales expertos en entretemporalidad atribuyen el nacimiento del fenómeno a vestuarios asociados a La Movida madrileña.

Intertime is the new black

Otro de los principales acusados en el juicio contra el resfriado común de mayo es el mundo de la moda. Cuenta la leyenda que el “La arruga es bella” de Adolfo Domínguez hacía en realidad referencia a la que aparece sobre la aleta nasal a la hora de evitar que se caiga el moquillo. Y es que es vox pópuli que las principales marcas textiles se cuentan entre los tres principales sectores beneficiados por el entretiempo, junto con las farmacéuticas y los monologuistas.

6 de la tarde, 28 grados. Alguien entra en una tienda de ropa y se encuentra con apropiados modelitos de gasa y otras telas congeladoras guiñándole el ojo mientras sufre de dermatitis por los efectos que su invernal jersey de lana le está provocando. Compra. Al día siguiente, ya afectada de resfriado intertemporal, la persona ha salido a la calle de nuevo con el suéter y —una vez más convertida en pollo tandoori— se deja seducir por el guiño en las perchas.

Además, marcas de alta rotación de colecciones—como Inditex y su Zara—, disponen de la diabólicamente llamada “ropa de entretiempo”: prendas solo ponibles del 8 al 12 de mayo y en el veranillo de San Martín, pero que consiguen ventas tres veces superiores a los dos meses previos a las rebajas de verano —además de una cantidad de arrepentimientos cinco veces superior al de quinceañeras tras noche de sábado—.

moda entretiempo osgonso

Numerosos estudios sin evidencia científica indican que la moda de entretiempo surge en periodos entre la moda de invierno y la de verano, así como en otros entre la moda de verano y la de invierno

Entretiempo o la fuerza del sino

Como dice el refrán, tres cosas tiene la vida contra las que no se puede luchar: la muerte, un bebé y la entretemporalidad. Pero si algo sí podemos hacer es ponerle ganas. No todos los años vamos a poder evitar llegar al verano sin haber tenido que recurrir al papel higiénico para sonarnos, pero siempre se puede aprender, y avanzar. La antisocial solución está ahí.

“¿Vamos a tomar algo?”, te dirán al clavar en tu pupila su pupila castaña a la sombra del cielo azul. “¿Y tú me lo preguntas?”, responderás, recordando su cosecha de evidencias chaqueteras, “A tomar algo vas tú”.

Que se te caiga el moquillo solo es adorable si eres un pokémon

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3 comentarios en “El entretiempo

  1. Pingback: El mundo tras el cristal del volver a empezar | oscargonzalezsoto

  2. Pingback: ¡¡¡Cumplimos un año!!! | oscargonzalezsoto

  3. Noobs. Acá en mi país todo el año hay entretemporalidad, así que la selección natural ha tenido que encontrar otro factor determinante para poder “seleccionar” creo que se ha decidido por la educación vial (Desde semáforos hasta pasarelas) y los gustos musicales del individuo (Saliendo beneficiados en cuanto a reproducirse aquellos que escuchan reggaetón/perreo).

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