Allí donde la hoja en blanco dejó de ser hoja

Llamadme nostálgico, pero el síndrome de la hoja en blanco era otra cosa cuando la hoja era una hoja y no una pantalla.

Era menos ridículo.

Si apartando el papel que no es papel encontramos todo un mundo de páginas que no son páginas pero así les llaman…¿cómo es posible quedarse en blanco? No hay derecho al quedarse en blanco en la sociedad de Internet: aquí o mueres escribiendo o por no escribir mueres. No hay derecho al relajo, a la mente vacía, a las vacaciones de la creatividad, a las miradas al infinito para los demás sinónimo de profundas reflexiones y para ti solo estar en Babia.

Cómo echo de menos Babia.

Ahora ni siquiera tenemos derecho a esos diez minutitos de reflexión personal antes de que Morfeo nos acoja.

Recuerdo cuando era un niño. A partir de mis dibujos animados, mis mundos y mi propia creatividad, hacía latir historias que siempre protagonizaba y me hacían ser más grande de lo que nunca seré. En la oscuridad de mi cama y sus diez de la noche, aprovechaba esos lienzos negros antes del sueño para hacerme volar o levantar coches con la mente.

Ahora, las cerca de dos de la mañana me alcanzan con el móvil en la mano hasta caer rendido y no pensar nada entre la pantalla y el sueño, siempre creativo y que ya ni aprovecho. Maldito smartphone, maldita tablet, malditos cacharros: dais la vida al compartir mis reflexiones y me robáis la oportunidad de alcanzar nuevas.

Maldita vuestra paradoja, devolvedme mi hoja en blanco.

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3 comentarios en “Allí donde la hoja en blanco dejó de ser hoja

  1. Me pasó hace no más que un par de meses, que tuve una cita con una jovencita. Decía que le gustaba leer, pregunté por autores y no supo responder, pregunté por títulos de libros o de sagas, y tampoco supo responder. Pregunté por género, y el silencio me tendió la mano amigablemente. Entonces, tratando de no ponerle la etiqueta de mentirosa, llegué a la conclusión que imagino te hizo escribir este artículo. Sí, puede que le guste leer, es solo que no historias, sino información. ¿O es que acaso esas dos cosas no pueden juzgarse por separado? (Las historias, y la información).

    ¡Saludos!

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    • Ey… lo siento, publique este comentario aquí porque tenía la pestaña abierta, y aquí no iba, perdón jajajaja TT _ TT iba en: “La mala costumbre de no leer por no poder parar de leer” Tsk, me crearé una cuenta acá, ya me aburrí de ser pseudo-anónimo.

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    • No seas cándido: Te mintió, 😉 jajajajajajajaja
      Qué va, yo me imagino que tendrás razón y serán cosas sueltas, quizás microliteratura o textos sacados de redes. Esa es una de las grandes realidades de la lectura actual: la necesidad de una brevedad casi tuitera, que hace que pronto olvides quién lo dijo o ni sepas si es un plagio de alguien desaparecido en la marabunta de pensadores que lo redsociálico ha generado.

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