Sobre el colchón

Una de las cosas con las que me quedo de mi primera toma de contacto con mi por seguro futura ciudad Madrid es con el colchón del hotel.

El colchón de mi piso es muy diferente: es blandito y el anuncio por el que mi madre lo compró decía que se adaptaba a la postura al dormir, que era antialergénico y veinte cosas más a las que no acabo de dar crédito. Nunca me cayó demasiado bien: en el hogar los cambios no suelen ser bien recibidos, y deshacerme de la comodidad del quinceañero antiguo para caer rendido sobre un nuevo compañero de cuarto no fue un auténtico plato de mi gusto. Me parecía que no valía lo que nosotros valíamos, y de hecho, cada vez que por la mañana despierto con un brazo dormido por la supuesta “adaptación” al cuerpo de quien encima duerme —es decir, yo—, tiendo a echar de menos aquel plumón de mi infancia aun no queriendo que vuelva, tal vez por el estar viendo como mi relación con Peter Pan se viene abajo.

Quizás por ello me atrajo tanto el colchón de Madrid. ¿Tal vez fuese la libertad? ¿Tal vez el látex? Más allá de metáforas, supongo que la altísima calidad de sus prestaciones, capaces —junto a la fatiga de los kilómetros recorridos— de hacerme sentir feliz con él apenas mi espalda tocó su cubrecama. Hacía mucho que no sentía esa felicidad solo sobre uno: supongo que es lo que tiene el no haber tocado un hotel desde hace años —ni recuerdo mis últimas vacaciones de pago, tal vez por nunca haber existido—. En ese pequeño lugar de la capital, quinta planta, buenas vistas a ninguna parte, sentí que había encontrado la comodidad absoluta. Una lástima el que los treinta y tres euros por cabeza compartiéndola con tu mejor amigo no permitan que el sueño dure más allá del billete verde. Imagino que el que se refirió al ser rico como la “comodidad absoluta” estaba pensando en un colchón como el de mi hotel madrileño.

Llama mi atención el que reconozco aquella mi exclamación de deleite cuando alguien visita el poco apreciado de mi habitación. Recuerdo el escuchar hace meses labios besados en la penumbra diciéndome lo cómodo que era nada más rozarlo, tal y como yo lo hice con el muy diferente hace una semana. Supongo que a veces la comodidad no está en el colchón, sino en las sensaciones con la que en él te apoyas. Lo que para mí es un compañero de piso al que aún no me he habituado, para ella pudo ser la potencial sesión de piel contra piel sobre sábanas por poco tiempo secas, y quizás para otro el regocijo de saber que la casa que estás robando está vacía hasta el punto de poder permitirte un absurdo recreo en forma de ominoso descaro. Tal vez para alguien mi amada 513 sea solo una nueva y bajo la espalda incómoda miga de pan en el camino de volver a casa con unos hijos que hace tiempo solo ve gracias a Skype. Tal vez.

Y sin embargo, aun encontrando la comodidad en el despertar con el brazo dormido, sé que lo cambiaría por uno de plumas si eso me diese la oportunidad de levantarme en otro lugar. Siento que busco nuevos colchones en horizontes que en paradoja se encuentren de frente y detrás: enfrente, por seguir hacia delante lejos de este estanque del tamaño del Retiro; atrás, por el tener esa nueva cama a mi espalda mientras miro al techo de una nueva habitación, de un nuevo mundo.

Quiero probar nuevos colchones. Quiero poder tener oportunidad de echar de menos la incomodidad del mío. Quiero sentir que vuelvo a él porque es mi decisión, y no porque no tengo otro donde dormir. Quiero saber que lo de la 513 no fue un sueño en un colchón que adormece brazos, manos.

Y los propios sueños.

Anuncios

Un comentario en “Sobre el colchón

  1. Pingback: ¡¡¡Cumplimos un año!!! | oscargonzalezsoto

Comenta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s