Caminos

Recuerdo que hubo un día en que nuestros caminos se separaron. En que los separaste. No lo vi hasta que volvieron a verse, e hizo daño.

Ya no importa. Ya pasó.

Hay gente que no está hecha para estar con gente para la que está hecha. Llámale paradoja si quieres: yo es que el término paradoja siempre lo he relacionado con lo gracioso y esto hace tiempo que duele más que sonríe. Lástima.

A veces, hace falta esperar, y por ello esperas hasta sangrar brazos cruzados, pero —¿sabes?— a veces llega un punto en que las agujas de los relojes de años te atraviesan con demasiada fuerza y ya no esperas, más por ser justo con el otro que ser justo contigo, cosa que al fin consigues casi sin percatarte. Deja de doler aunque duela porque ya no duela.

Pero los caminos, vieja amiga, son caprichosos, y para corazones tan parecidos a los nuestros, atrapados en mundos tan pequeños como este, es imposible que no se crucen de vez en cuando y hagan que volvamos a mirarnos a los ojos.

Yo en los tuyos veo algo que no identifico, entre la tristeza por lo perdido y el odio que te permita perdonarte por haberlo tirado; en los míos, tienes que ver una sonrisa de felicidad y satisfacción, por saber que siempre te he querido, sin condiciones, entre discusiones y nuevos abrazos. Por serme imposible no querer a alguien capaz de sentir tan parecido a mí pese a ser tan, tan diferente.

Y sin embargo, entre sonrisas sinceras que fingen ser falsas, no solemos pararnos, salvo que nos obliguen, porque no: no podemos. Caminantes, para nosotros sí hay camino: con respecto al otro, los nuestros no se hacen al andar. Brillan por delante de nuestros pasos y nos mandan lejos del que antaño adoramos, donde no podamos permitirnos ni un solo gesto que indique que aún queremos a nuestra vieja amistad ni una sola vez más.

Pero bueno, a veces hay fechas que nos los traen de vuelta. Días que van más allá del rencor olvidado y el postureo necesario para poder seguir creyendo en uno mismo. En días como hoy, miro al cielo o al móvil y me pregunto qué tal estarás. Si ahora que nuestros mundos han cambiado bajo nuestros pasos, borrando huellas de daños antiguos bajo las de nuevas realidades muy distintas, serás tan feliz como lo fuimos al lado del otro. Si habrá merecido la pena seguir los caminos en vez de pararnos, atravesar la ladera y juntarnos en un nuevo abrazo.

Sé que lo ha hecho, creo en ello. Como siempre creí en ti, y en que lo único que importaba era que estuvieses bien.

Miro a mi camino y sigo adelante. Sé que algún día volveré a cruzarme el tuyo, en mi incansable carrera hacia mis sueños. Y es que, más lejos o más cerca, tú siempre habrás formado parte de ellos.

Anuncios

Un comentario en “Caminos

  1. Pingback: ¡¡¡Cumplimos un año!!! | oscargonzalezsoto

Comenta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s