Lo políticamente incorrecto en la época de la incorrección política

Sin duda, vivimos en una de las épocas en el que el término de corrección política ha alcanzado mayor repercusión. En primer lugar, porque la explosión de las redes sociales y los primeros efectos de la madurez de los usuarios en su trayectoria interna empiezan a dar constantes casos de repercusiones por polémicas declaraciones políticamente incorrectas llevados a cabo en las “infancias” de la presencia en ellas. En segundo, porque la exaltación de unos principios “mainstream” en torno a unos temas generales han pasado a calvarizar los pensamientos fuera de la norma, o incluso los que la complementan. En tercero (y en él me quedaré, aun pudiendo seguir), por haberse consumado una época en que lo políticamente incorrecto ha pasado a suponer la principal catapulta a la fama en las principales plataformas sociales y redsociálicas (televisión, Youtube…).

Analicemos estos aspectos y sus posibles consecuencias.

Corrección política osgonso.png

Lo políticamente correcto y las redes sociales

Dado que ya hemos profundizado en el primer punto con La guardería que destapó el caso Zapata y la redundancia me parece una ofensa tanto a mi tiempo como a vosotros que me leéis, lo trataré en conjunto con el segundo.

Las redes sociales se han convertido en una de las principales tablas de los mandamientos sociales generales. Cualquier usuario con trayectoria en ellas sabe cuáles son los temas o pensamientos que pueden generar polémica, así como que las pasiones están más que exaltadas en redes como Twitter. Una suerte de ejército social de rostro cambiante no dudará en atacar y apalear cualquier reducto de pensamiento ajeno a los principios plurales de la red —salvo en el caso de colectivos muy específicos que los habituales “policías” ignoran cual barrios criminales al margen de la Ley—.

Si hablamos de gente con cierta fama o repercusión social, las situaciones de crítica por parte de algunos usuarios suelen acabar en un linchamiento social en las redes, así como los titulares de multitud de periódicos que (en la mayor parte de casos) son ajenos a la comprensión del funcionamiento de estas redes sociales, generando casos como los del concejal madrileño Guillermo Zapata, antes mencionado.

Pero, en definitiva, lo que cuenta aquí es que las redes sociales han devenido en un estandarte del ser lo que la conciencia general quiere, así como un extraordinario método de purga del pensamiento “no aceptado” en el panorama general.

bandada.png

Usuario de una red social, en ella

El éxito de la incorrección

Por otro lado, la incorrección política y el comportamiento antinorma social se ha convertido en uno de los grandes aliados a la hora de obtener fama. Por ejemplo, puedo poner como tal a alguien como Xuso Jones.

Que conste que no pongo este porque si yo digo que todos los que lo hemos visto actuar no podemos obviar las escasas capacidades como artista de Xuso Jones seguramente genere el doble de comentarios que sin decir nada y me linchen aun cuando todos sabemos de las escasas capacidades como artista de un tío que —por otro lado— me cae genial (dos comentarios menos, tres porque no he puesto comas a propósito para que no se entienda).

Lo pongo porque todos sabemos que lo que lo hizo saltar a la fama a este, insisto, encantador joven no fue eso, sino ponerse a hacer el tonto en un McAuto. Comportamiento que por lo general habría de generar reproches de ver a alguien hacerlo en la vida real, pero que en una pantalla (donde las cosas reales grabadas no son reales) puede resultar simpático.

Así, tenemos un auge de Youtubers, personajes televisivos y demás familia con tendencia a la autodestrucción o las actuaciones generadoras de polémica, crítica, debate, viralidad y demás. Amagos de antiguos periodistas convertidos en actores para la mofa colectiva, tertulias políticas y deportivas con base en de la prensa del corazón y debates de prensa del corazón con tintes de pelea de gallos.

La “cosa” protagonista de estas penosas imágenes es Tomás Roncero, redactor jefe del cuarto diario más leído de España, recientemente encumbrado como uno de los mayores blancos de mofa para los seguidores del fútbol español y el antimadridismo por su estereotipado comportamiento rayano al palurdismo, así como gran ejemplo de lo que los odiadores del llamado deporte rey suelen considerar a los que sí lo son

¿Adónde nos lleva la ultracorrección y la corrección cero?

Por continuar la línea del último apartado, la ultraexageración en contenidos de gran público podría suponer una referencia equivocada para gente con cultura insuficiente para discernir que se trata de una broma de mal gusto para el raciocinio humano: un teatro confeccionado para generar viralidad y comentarios que enganchen a otras personas.

En cuanto a los que de veras no son un teatro, toda esa gente fuera del acceso a una inteligencia que le permita saber que están siendo monos de feria al servicio de un público caníbal, pues podríamos estar ante un problema de ética que la sociedad tapamos para no sentirnos culpables, en base a escudarnos con lo de que “saben lo que hacen” o “no me siento avergonzado de consumir, porque con lo que cobran ya les compensa”.

Ya, claro.

En el caso de las redes sociales, la situación es si cabe más interesante, porque el que se ataque al comportamiento fuera del rebaño a gran escala es algo impredecible y que tiene un punto muy bueno y un punto muy malo.

El bueno es que, en general, los comportamientos atacados son dignos de tal actuación por atentar contra la ética o el sentido común. El que comentarios homófobos sean recibidos con condenas plurales, el que gestos racistas se corten de raíz con linchamientos sociales, contribuyen (en mayor o menor medida) a la erradicación de parte de esos comportamientos, así como de la publicidad que hace creer a algunos por encima de los otros en gente todavía no gravemente condicionada.

Como ya se ha dicho, este tipo de actuaciones deleznables han sido generalmente recluidas en guetos de humor malo en las propias redes, a los que el plural de la gente ignora como mayor desprecio.

Caso aparte, y preocupante, es el confundir lo intolerable con lo que es una opinión diferente a la nuestra.

Los ataques a comportamientos considerados detestables por la mayoría mainstream se están sucediendo en límites que rozan la represión más clásica en algunos aspectos. Numerosos son los referentes de la cultura popular que tienen que ocultar partes de su opinión por el temor a las posibles represalias del entorno: últimamente, el ejército popular tuitero sale a paseo a la mínima, y con que solo un pequeño líder de opinión considere un comentario como digno de atacar, puede arrancar follón.

Si bien son muchos los perfiles maduros que han optado por seguir adelante con sus opiniones aun a riesgo de la pérdida de followers, lo cierto es que la tendencia más frecuente es la ocultación de pensamiento.

Bieber desterrado osgonso.png

Más allá de la escasa relevancia que puedan tener los palos a Bieber, el que casos de este estilo se sucedan uno tras otro sí genera un problema social, ya que se está incentivando la vieja tendencia a que una parte de los pensamientos se oculte cual época autoritaria, para evitar las represalias —antaño físicas, ahora en las redes—.

Esto podría derivar en un problema de libertad de pensamiento sin que esta suponga asumir riesgos, así como uno de hacer crecer el por las propias redes tan denostado término de la hipocresía.

Será interesante ver hacia donde nos van a llevar estas nuevas realidades en un futuro.

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¿Consideras que el generar un comportamiento general es bueno? ¿Has sufrido el ataque del ejército mainstream por decir que has votado en blanco (¡ANIMAAAALLLL!)? ¿Vives con el miedo a que descubran que escuchas a One Direction en la intimidad? ¡Comenta, opina, comparte y todo lo demás!

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3 comentarios en “Lo políticamente incorrecto en la época de la incorrección política

  1. Pingback: Hipócritas del clic | oscargonzalezsoto

  2. Pingback: La decadencia de la opinión original en las redes sociales | oscargonzalezsoto

  3. Pingback: ¡¡¡Cumplimos un año!!! | oscargonzalezsoto

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