El misterio tras el estadístico infiltrado

Estoy muy contento. Mucho. Y es que vivo una de mis semanas predilectas del año en cuanto a mi ocio se refiere. No solo es semana de Eurovisión, uno de mis eventos televisivos favoritos —si no el que más—, sino que la liga de fútbol llega a su fin con una última jornada en la que se decide el título, hecho poco frecuente en la última década.

Sin embargo y pese a la alegría, semanas de este tipo son en las que me tengo que morder la lengua. Y es que siempre, a mitad de diversión, entre la bruma de tu felicidad, tiene que aparecer.

intruso

El estadístico infiltrado —también conocido como el realista, el numérico o el cuñado contable— es aquella persona especializada en desmontar tu ocio en base a datos ajenos al espectáculo en sí. A ver si os suena.

Final de un Mundial. Nuestro equipo, que nunca ha llegado a tales lides, empata a ceros a cinco minutos del final. Esto parece abocado a los penaltis. Y de pronto… Un pase al hueco. Una señora a tu espalda que le dice al tío a quince mil quilómetros “corre, ¡¡¡CORRE!!!”. Un tío que corre. Cien mil sonrisas. La alcanza. Tira. Una explosión de júbilo que se oye desde la calle de al lado. Gente que se abraza. Que salta. Que llora de emoción.

Y de fondo se oye a un tío: “Bah. Lástima no perdiesen, cobrando lo que cobran, si pagasen sus impuestos, si lo diesen a caridad, a estos no los meten en cárcel, si fuésemos nosotros… ¿Tú sabes el dinero que se gasta en esto?

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¿Recordáis esto que comentaba en el de las pelis de terror? ¿Lo de que para que funcionen tienes que estar metido en ella? Este ser del averno ha nacido para romper la suspensión de la incredulidad.

Bostezos metafóricos. Comentarios a destiempo. Datos aparentemente objetivos sacados de tipos como él —que a su vez los sacan de otros como ellos en un bucle infinito—. Absurdeces que nada tienen que ver pero hay que meter solo por cortar el rollo. Sus métodos llegan incluso al spoiler que fingen no saber que lo es.

Angelitos del averno, estos seres son incansables buscadores de una utopía personal en la que todos tengamos sus aficiones, comúnmente individuales. ¿Crear un buen rollo vecinal en base a aficiones colectivas? Un completo error en su diccionario.

Pero… ¿a qué viene ese nivel de falta de empatía? Examinemos algunas posibles razones:

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  • Vocación de matemático frustrada. Esta persona quería ser estatista o algo por el estilo y ahora que es chandalero profesional intenta aprovechar los restos de su talento inexplotado para tirar de datos que desmonten felicidades.
  • Falta de empatía nivel piedra. Se encuentra entre doscientas personas saltando de felicidad, pero no es capaz de alegrarse. A muchos se les ha acusado de psicópatas por menos.
  • Miedo-pánico. A que de pronto todos nos levantemos a la vez, formemos y nos vayamos a una guerra contra las demás facciones dejándolo atrás sin entender qué pasa.
  • Se siente solo. Como no es capaz de disfrutar de algo que no entiende porque nunca ha puesto el más mínimo interés en descubrir sus virtudes, se siente desplazado y tiene que llamar la atención. Para él, miradas furibundas e ira contenida es mejor que hacer algo útil por su cuenta.

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Muchos dirán que esta persona tiene razón. Claro que la tiene. ¿Sabéis el problema? Que muchos hemos olvidado que lo que importa aquí es ser feliz.

Esta persona va a venirnos con que alegrarse por el fútbol, por Eurovisión, porque Jimena haya acabado con Ricardo Jacinto, es de paletos, y luego él tal vez solo sea un amargado social sin ningún tipo de satisfacción grupal más allá de la mínima que le supone destrozar la felicidad colectiva de otras personas.

Este mensaje va para ti, cuentadatos que solo sabes matar sonrisas: siéntate y calla un momento. Ponte aquí, con nosotros y mira cómo los demás sonreímos. Escucha cómo criticamos al de Rusia por plagiar al ganador del año pasado, los “uy” cuando vemos que el balón casi entra en nuestra portería. Siente la tensión en nuestras manos al ver al prota entrar en ese oscuro callejón sin decirnos que nos van a meter un susto. Tú vente, ¡únete!, y aprende a disfrutar de tener a alguien al lado. Tal vez, llegado a un punto, puedas sentir lo que nosotros sentimos disfrutando de estas cosas.

Si no quieres sentirlo, por favor, hoy déjanos ser felices con nuestras pequeñas cosas.

Ya otro día, si eso, habrá momento de intentar cambiarlas.


¿Odias Eurovisión? ¿El fútbol? ¡Ni se te ocurra comentar hoy! Pero siempre puedes esperarte al lunes o a mañana y de momento compartir y dar tu opinión más mainstream sobre el artículo. ¿Qué piensas de él?

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3 comentarios en “El misterio tras el estadístico infiltrado

  1. Pingback: 2 años! | oscargonzalezsoto

  2. Me gustó la referencia a Divergente jajaja :V

    No hay mucho que decir al respecto, en mi país a veces ser el positivo es ser el diferente al resto. ¿Ganó la selección de fútbol? Qué lastre, tardarán más en ser eliminados de la clasificación al mundial. Luego vengo yo diciendo: «No sean amargados, ¡Apóyenlos! » Y me comen vivo 😦

    Maldita mentalidad tercermundista.

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    • Pero si aquí es igual, y hemos encadenado dos Euros y un Mundial no hace tanto. Son unos puñeteros negativos: prefieren no ilusionarse para no llevarse una decepción que disfrutarlo un poco. Es supertriste

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