Cara a cara Iglesias-Rivera o cómo la nueva política mató al Tío Cuco para hacerse mayor

Iglesias Rivera Évole

Los protagonistas del debate de ayer. De izquierda a derecha, Pablo Iglesias (líder Unidos Podemos), Jordi Évole (moderador, presentador) y Albert Rivera (líder Ciudadanos)

Creo que a nadie que me conozca extrañará que mi primer comentario en este artículo de opinión sea el que no suelo hablar de política. El motivo, también conocido, es que ni ahora ni antes me caso con nadie en este campo, lo cual suele hacer que me desespere sobremanera ante la cabezonería que demuestra la práctica totalidad de los conversadores de política con los que me topo. Pese a ello, creo que en el cara a cara entre Pablo Iglesias y Albert Rivera (Podemos-Ciudadanos) en el Salvados de la noche pasada tenemos suficientes elementos para, fuera de ideologías, analizar el estado de la conversación política moderna.

Recuerdos del Tío Cuco

tío cuco

En la noche de ayer, 5 de junio de 2016, Albert Rivera y Pablo Iglesias volvían a encontrarse ante Jordi Évole tras uno de los espectáculos de coherencia política más interesante de los últimos tiempos, el cara a cara del Tío Cuco.

En un escenario fuera de campaña electoral, los líderes de los dos jóvenes partidos nacidos para derrocar el bipartidismo y la llamada “vieja política” (PP-PSOE) se unían ante dos cafés y las cámaras de La Sexta para dar un ejemplo de cómo, aun teniendo intereses y posturas diferentes, se podía hablar con educación, respeto y “buen rollo”, escuchando al otro y dando opiniones que en algunos casos van a encajar y en otros no sin que por ello haya que tirarse cafés a la cara.

La exhibición de “nueva política”, ajena a lo rancio de echarse cosas en cara y centrarse en poner al otro contra las cuerdas, cautivó a un público que —fuese a votar o no a alguna de estas formaciones— supo aplaudir el talante comunicador de los dos jóvenes representantes. Los resultados de audiencia para la cadena de Atresmedia, de récord.

Todo eso se vino abajo ayer de forma calamitosa.

Las esquinas del Círculo de Bellas Artes

iglesias rivera skyline

Si el cambio de escenario tuvo algo que ver es cuestión de opiniones. El caso es que el familiar y cálido panorama del Tío Cuco se vio suplido por el serio y espectacular fondo del skyline madrileño desde una sala del Círculo de Bellas Artes de la ciudad. Metáfora apropiadísima de lo emitido la pasada noche.

Los primeros cinco o diez minutos fueron tan bonitos como la panorámica tras los cristales posteriores. Iglesias diciendo que Rivera había estado mejor en el Tío Cuco, Rivera diciendo que ambos habían tenido sus momentos. Elegantes, sinceros en sus expectativas de lo que podía pasar los siguientes minutos, sin engañar, claros.

Pasó entonces ese momento inicial y ya nos dimos cuenta de que algo iba a cambiar. La crítica al no haber querido formar gobierno se enfrentó a la del “eres el filial del PP” y directamente ya me entraron ganas de borrar mi tuit diciendo que me encantaba oír debatir a estos dos señores. Porque la comunicación se fue de la sala con un portazo y tuvimos que tragarnos cuarenta minutos de atacar lo que el otro “hace mal” cual si estuviésemos viendo los programas de tertulianos que todos los santos días tenemos que tragarnos porque en la tele no dan otra cosa.

Alguien voló por los aires el nido del Cuco

iglesias rivera espejo

Entre recuerdos de la cal viva, atacar sin permitir réplica, inventos descarados, acusaciones innecesarias, relaciones con otros partidos y países, claros decir diferentes a hacer y veinte vergüenzas más, los “believers” del Tío Cuco nos encontramos ante dos políticos rancios y acusicas a los que cualquier persona con miopía que no conociese a ninguno costaría diferenciar en imágenes como la de arriba. Mucho más costaría hacerlo de los “viejos políticos” que tanto desprecian.

La decepción era absoluta.

Solo cuando el tema volvía a cauces en que ambos tenían iguales heridas —como la acusación de pasarse el día en las televisiones de un bastante callado Évole—, parecían ser capaces de rebajar el tono para evitar que las vergüenzas hablasen. Y aun ahí daba la sensación de que no hubiesen sido capaces de llegar a acuerdos.

El colmo habría de llegar en un final en el que el respetado moderador les recordó lo que habían dicho sobre los candidatos de PSOE y PP tras su amargo debate salido de tono en las anteriores ediciones. Por aquel entonces, ellos no habían dudado en decir que no se merecían políticos faltones y que se atacasen en vez de conversar y tratar de comunicarse. Viendo que lo que habían protagonizado los anteriores minutos no se diferenciaba demasiado de aquello que tanto habían invitado a odiar, Iglesias trató de hacernos creer que no se parecía, mientras que Rivera calló y otorgó, yéndose por los cerros de Úbeda con un postrero mensaje electoral de que la ciudadanía lo que pedía era formar gobierno.

Nuevos viejos políticos

candidatos presidencia 2016

¿Con qué nos quedamos del duelo del Círculo de Bellas Artes? Con que los abanderados de la “nueva política” nos han dado un espectáculo de la política más vieja.

Y no quiero aquí hacer ver un desprestigio a dos opciones de gobierno emergentes frente a hegemónicas antiguas, sino hacer ver mi decepción ante el que ayer hayamos visto la forja de una nueva arma para aquellos que en supermercados, ascensores y autobuses nos vienen con que todos los políticos son iguales.

Parece claro que, ante una situación de ataque y cual si fuesen animales, cualquier político va a responder atacando, incapaz de mantener la calma y rebajar el tono de la conversación hasta poder retomar la capacidad comunicativa.

¿Significa esto que no van a ser capaces de gobernar eficazmente? No creo que esté relacionado en demasía. De lo que estoy seguro es de que, con espectáculos como el de ayer, los ciudadanos no vamos a ser capaces de estar satisfechos con nuestros políticos por muchos años que pasen.

Tristemente, parece que no hay políticos nuevos o viejos. Solo políticos con boca afilada y oídos taponados.

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Un comentario en “Cara a cara Iglesias-Rivera o cómo la nueva política mató al Tío Cuco para hacerse mayor

  1. Pingback: 2 años! | oscargonzalezsoto

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