Las cicatrices de lo que me queda de vosotras

Ayer cumplía años mi primer amor. Dicen que nunca se olvida; yo nunca olvido su cumpleaños. Ya no siento nada, es solo que… sus cicatrices me la han dejado ahí, donde ya no duele, pero su marca permanece.

El mes pasado, olvidé el cumpleaños de dos de mis ex.

De la segunda, me lo recordó Facebook, aunque yo ya lo sabía. Simplemente, preferí no hacerle mucho daño caso. Dejé correr el día hasta que se murió y solo quedaron mis dudas de si hice bien. Sé que sí. No reavivaré más heridas a medio curar.

En cuanto a la primera (mi primera), lo olvidé completamente. De hecho, hablé a su mejor amiga un par de días más tarde sin percatarme de que podría parecer un nuevo acercamiento. No, ya no. Algo ha cambiado en mi alma, que antes luchaba por las justicias para mí y ahora solo quiere las felicidades para ellas.

Hasta el punto de hacerme ver realidades que nunca hubiese creído en mí.

Darme cuenta de que he olvidado cosas que antes consideraba imborrables. Sentir que no tengo que aprovechar las oportunidades para traer de vuelta a quien quise y se fue lejos de lo bien que habríamos podido estar juntos pero separados. Que la oportunidad la tiene que tomar quien la perdió. Y que yo, solo tengo que ser yo. Feliz con un presente que me quiere como ellas me quisieron y a ellas quise, es decir: mucho, siempre y de forma irreversible.

Y sin embargo, de ellas, ¿qué me queda?

Recuerdos borrosos pintados de mensajes de adiós. El encontrar de vez en cuando a antiguos amigos suyos en fotos de Instagram y pensar “¿Cómo has llegado aquí?”, “¿Qué haces con esta persona que nada tiene que ver?” o “Recuerdo que eras de las pocas a las que les caía bien”. También me quedan los cumpleaños en el calendario, olvidados o no, a posta o sin quererlo.

Y me queda la música.

Como la que me hizo ver que tenía que escribir esto. Tras tropezarme con aquella canción que tanto me encantaba, para que la primera estrofa me recuerde que la descubrí contigo sentada a mi lado.

A ti también te encantaba. Tal vez, a mí me encantaba porque te encantaba.

Y aún me encanta.

Aparte de eso, ¿qué más me queda de todo aquello? No sé qué más quiero que quede del paraíso que hemos arrasado a base de no poder dar más.

Lo que ahora sí sé es que, al final, sí que podía apartar mis ojos de vosotras. Y perdonarme por haber sentido tantísimo que debía pedirme perdón, cuando —siendo el que más daño hizo— soy el único que tiene cicatrices. Y, quizás, el único curado.

corazón curado

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3 comentarios en “Las cicatrices de lo que me queda de vosotras

  1. Pingback: 2 años! | oscargonzalezsoto

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