Cicatrices de la falta de tiempo

tiempo desmonoronándose

Con el nuevo trabajo, apenas escribo y eso duele. Supongo que son cicatrices de la falta de tiempo.

Trabajar es bonito, que no me jodan. Comprendo que partirse la espalda como en algunos casos no es lo más agradable, pero —cuando te dedicas a lo que te gusta— cotizar está bastante mejor que pasar horas muertas sintiéndote un desperdicio, pensando qué será de ti el día que el dinero o los padres digan adiós. Sin embargo, es cierto que salir de casa temprano y llegar a final de tarde hace que el ahora poco tiempo que dedicabas a hacer esas cosas que te realizaban y ya no tienes te duela y corte y haga entender por qué en los trabajos te pagan.

Con 8-10 horas menos de día, tu tiempo sí vale dinero.

Y es cierto que las noches pueden ser aprovechadas, y los finales de tarde y eso. Lo que pasa es que, cuando llegas, estás sangrando.

Yo me paso mis 8 horas de jornada sentado ante el ordenador, y sí, me gusta y sé que mucha juventud y no tanto se las pasaría por su propia iniciativa. Porque en él tiene gran parte de su vida y Twitter y causa de engordamiento de trasero. Pero yo ya estoy mayor con veintipico, y me canso. Al salir, con ojos de daño, me apetece dar un paseo. Y ver gente. Y mirar con la picardía de siempre a chicas que ya no me miran con la picardía de antaño porque ahora soy un hombre, no un chico con el que el otro día cruzaban miradas de picardía. Ahí cuando aún no había encontrado un trabajo y no me había hecho mayor para ellas. Ahí cuando no tenía la cara y el cuerpo llenos de marcas.

Oh, cicatrices de la falta de tiempo.

Esas que a cambio de verlas te permiten elegir si gastar o no, y a las que respondes pensando en momentos en que las olvides y puedas seguir sin ellas. Unos les llaman vacaciones; otros, findes; algunos, paro. Ya paro: sabéis de qué hablo y no quiero hablar pues duele escucharlo.

Esa triste ausencia de cicatrices. Triste ausencia de horas que apuntas en un papel y prefieres no contar por verlas traducidas en novelas que podrías haber escrito y no has escrito porque sin cicatrices eras imbécil y solo los cortes te recuerdan que eran tuyas.

Oh, cicatrices. Oh, cicatrices.

Excusas baratas que en tu alma chillan que serías mejor sin tenerlas, aun cuando sabes que teniéndolas eres mejor, solo que no puedes serlo, por tenerlas.

Cicatrices.

Ojalá algún día se vayan; no sé si eso es un buen deseo. Tal vez olvidaría que una vez estuvieron y, una vez más, sería peor de lo que fui una vez las tuve. Que es hoy, que lo haría todo ayer. Ayer que pude hacerlo, quise hacerlo y no lo hice por no querer. ¿Qué le quieres? Qué miseria.

Una vez más, las veo en mis brazos al teclado de casa y pienso en si volveré a poder escribir en él la ficción que una vez pude crear y dejé a medias por las teclas del de la oficina. Miro las costuras de mi vientre con los indicios de una curvita de la felicidad que no lo es y pienso si podré tener tiempo libre para evitarla. Miro los cortes de mi cara hechos ojeras y pienso en si volverán a aclararse por más cielos soleados que el del fondo de mi escritorio de Windows.

Sé que algún día volveré a ser libre de crear con libertad, preso del desempleo y la impotencia de sentirme un desperdicio en casa, pensando qué será de mí el día que el dinero o mis padres digan adiós. No quiero que llegue, quiero trabajar; quiero que llegue, quiero crear. Quiero que el tiempo vuelva, pero seguir trabajando; que los cortes se vayan, pero me queden las ganas; tiempo eterno, ¡mil tambores de trabajo al compás de mundos nuevos creados tras salir a la calle y sonreír a chicas que vuelvan a sonreír!

Sueño.

Sueño.

Sigo soñando con ello.

Pero, un día más, el despertador sonará antes de las ocho y volveré a montarme en el coche para verlas en el reflejo del retrovisor que he regulado para poder hacerlo.

Las cicatrices de la falta del tiempo que tiré cuando lo creía eterno.

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4 comentarios en “Cicatrices de la falta de tiempo

  1. Pingback: 2 años! | oscargonzalezsoto

  2. Tan cierto… y tan, parcialmente, derrotista. Prefiero pensar que las cicatrices de la ausencia de tiempo tienen ese poder creativo que requiere de tiempo a su vez, pero siempre dejan un resquicio, siempre queda un trocito de piel sana, hasta el que sufre quemaduras en el 99% del cuerpo aún tienen un 1% indemne.

    El cansancio (a veces) es sólo una cuestión de actitud.

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