Un blog de mierda

Bueno, nunca creí que este momento llegaría. El caso es que, con todo el dolor de mi corazón, creo que ha llegado el momento de admitir que mi blog es una mierda.

Lo miro, releo y me gusta, qué queréis que os diga. Sé que hay gente a la que le he abierto los ojos un rato con respecto a alguna realidad escondida en su mundo, gente que ha querido conocerme tras leer algo de él e incluso gente que ha llorado con los capítulos más amargos de él.

Sin embargo, qué decir tiene que es una mierda.

Resultado de imagen de mierda whatsapp

Principal razón para un blog de mierda

La principal razón es, sin duda, el bajo ratio entre efectividad y esfuerzo. Las siguientes palabras no van solo por mí: esto va por todos los que realizamos un trabajo sólido en nuestra página sin obtener ningún tipo de reconocimiento.

Llevar adelante un blog de este tipo, con un trabajo y unas responsabilidades que atender, no es algo sencillo. Lo es si lo que hacemos consta de poner cuatro líneas por semana con una supuesta profundidad que nadie entiende, pues no existe. Lo es si esas cuatro líneas las hacemos al día y perdemos nuestros aciertos entre una marabunta de banalidades que no dicen nada. Pero si lo que realizamos es una labor de opinión justificada, profunda, la búsqueda y análisis de una situación en apariencia general pero no percibida ni tratada por estudio alguno, hablamos de contenido que requiere de horas de trabajo, documentación y experiencias. De sangre en tinta que ya no es tinta, sino píxeles negros sobre fondo blanco.

Cuando te encuentras que pese a ese esfuerzo, esa lucha, tus visitas caen y caen; cuando varías el enfoque a algo más mundano, mainstream y digerible y caen y caen igual, entonces es cuando empiezas a pensar que quizás no estés hecho para esto. En mí, es especialmente complicado, porque es lo único que sé hacer para mí, y no para otros. Y no me vale de nada hacerlo mejor que muchos, pues muchos son los que obtienen el éxito en base a realidades ajenas a la calidad de su contenido.

Ídolos de barro y músculo

idolos-de-barro

La segunda razón seguramente sea esa: el agravio comparativo. Cada día, camino menos por las redes sociales en que la letra supera a la imagen; no me extraña. El modelo está variando hacia una polarización en torno a musculados y tetones con capacidad de escrita media o media-alta enfocada en temas de pensamiento ovejil. Que si cómo perdieron la virginidad, que si cómo todos los hombres son unos opresores, que si cómo le partieron la boca a un imbécil competidor que se aupó al poder por aprovecharse de su amistad interesada, que si cómo voy por la calle llamando Caranchoa a la gente… ¿Es este el futuro del guion, la escrita y el contenido digital?

Si bien veníamos de un momento en que la lista de generadores de contenido daba tres veces la vuelta al mundo, a día de hoy, publicar sin ofrecer carroña para las yenas cibernéticas generadoras de ídolos estereotipados es abocarse a la desaparición desde el nacimiento. Y la gente buena en esto, ya pasa. Total…

Como comentaba en un post reciente (y que, por supuesto, no ha leído nadie), la opinión divergente vive un momento de lapidación en el que no puedes abrir la boca, a riesgo de que un ídolo de barro y músculo te la cierre a pedradas con doscientos de los que llevan pins contra la Ley Mordaza aplaudiendo el que impidan que te expreses.

Las personas originales han pasado a agruparse en grupos homogéneos de pensamiento único y sectario cuando están en grupo, quedando limitado decir lo que piensas a círculos de dos o tres personas de confianza en los que pueden volver a ser libres  por un momento que —en algunos casos— ya nunca ocurre.

El Twitter abierto y original ha muerto hace rato; Facebook y las noticias cuñadas brillan con fulgor, mientras Insta —la máquina de la imagen—, comienza a follarse buena parte del mercado en base a su constante innovación y buen gusto en lo que a instantaneidad se refiere.

Imposible subsistir para un desconocido al que ni comparten ni emegean cuando sus escritos gustan, por el mero hecho de no tener más corazones y RT que demuestren que hacerlo no te convierte en un bicho raro y aislado. ¿Quién te va a apoyar, pocosfollowers? ¿Quién va a hablar de ti cuando si apoyas alguien sin popularidad eres un fracasado?

Nosediving

En una sociedad medida por los MG y los seguidores, ¿qué futuro tenemos los olvidados a un lado?

La principal opción es dejarte arrastrar por la marea social. Claro que serás uno más. Claro que no serás nadie especial. ¿Pero acaso no es lo que buscas ser? ¿Uno como el resto de gente que es “especial” y luego hace lo que todos hacen? No duele tanto: al fin y al cabo, “todos somos especiales”, ¿no?

1dc

Una opción muy recurrida y ya nombrada es el peloteo. Sí, nene: chúpale las pelotas a algún tuitstar, famosillo o popu y juega la lotería de que te elija como escudero de su estancia en el instituto que es su vida. High School Lifetime. Con algo de suerte, te podrás abrir tu propio canal de Youtube, hablando de sus trapos sucios hasta formar tu ejército de secundones, ofreciendo entonces más calidad que un original al que siempre mirarás desde abajo.

Y spamea, joder, spamea. Jode a todos tus contactos, cuyo 85 por ciento va a pensar que tu contenido es una mierda y te van a mirar mal por no dejarles en paz ni un puto día de tu vida. Tú spamea, que eso funciona. Ser agradable y limitarlo a un enlace en tu descripción está sobrevalorado. Tú mira cómo suben las visitas forzadas por tu capacidad de incordiar. Míralas, y cree que es por tener un blog de puta madre.

¿Y entonces qué? ¿Permanecer aislado en el anonimato hasta el fin de tus días? ¿Leyendo tus post de años anteriores diciendo “¡Qué bien lo hacía!” sin poder volver a alcanzar ese nivel por falta de práctica?

El otro día entre en mi antiguo blog, Coverista. Tenía unas visitas como este. Ahora que lo dejé atrás, una de sus entradas tiene más que este en 6 meses. ¿Pero por qué iba a insistir, si estaba acabado?

Cuánto esfuerzo, joder. Cuánto esfuerzo hemos tirado, cuando podríamos estar felices y obesos viendo series mientras nos alimentamos de patatas fritas, perdidos en el espejo negro de la pantalla a punto de que el capítulo de Black Mirror empiece.

Y, sin embargo, aquí estamos. Lamentando y jugando de nuevo. Porque en el fondo —aún más abajo— se guarda la esperanza de que algún día, el mundo razone. De que esos piropos que te llegan por el oído y nunca por la pantalla dejen de sentir miedo a que los escuche alguien.

Post-data

ino¿Sabéis? Cuando empecé el post, con el título de Cerramos: gracias por todo, esperaba hacer mi clásica inocentada por este 28 de diciembre dedicado a las bromas en mi paísla del año pasado tuvo resultados geniales ;)—. En fin, parece que al final, la broma me la he gastado a mí mismo, creyéndome que podría acabar el post diciendo que era coña y que todo va bien.

Tal vez debería haberme dado cuenta de que —detrás de que la paródica idea de creer que un blog bueno está mal y uno cutre a base de peloteo, spam, carne y cuñadismo está bien— se ocultaba la realidad.

Inocente…

Anuncios

Un comentario en “Un blog de mierda

  1. Pingback: 2 años! | oscargonzalezsoto

Comenta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s