Los límites de la realidad creada con palabras

La estructura de la realidad humana se encarna en las palabras. Es decir, llegado a un punto de la vida en el que el dominio del lenguaje se asienta, todo lo que rodea a una persona es susceptible de ser explicado o denominado a través de palabras o expresiones (“Esa cosa que echa luz en el coso ese azul, arriba”). Sin embargo, ¿qué ocurre con las realidades que escapan a la posibilidad de ser reducidas a palabra? ¿Existen realidades que no captamos por no ser capaces de darle forma en letras?

ger

Hace tiempo proyecté un relato que dudo que algún día lleve adelante por razones argumentales y de género. Un día, la población mundial empezaba a sufrir las consecuencias de un incidente muy extraño: cada idea concebida con fe ciega se convertía en realidad. Por ejemplo, el típico síntoma inicial de las películas de ciencia ficción —como que un tsunami aplaste una isla en una peli sobre el fin del mundo— era que se sucediesen los casos de gente que sueña que le ha tocado la lotería y va y le toca, en multitud. Posteriormente, el verdadero problema era que la falta de percepción de lo que es real o no de los niños y los locos acababa por generar auténticos desastres imparables, y es que… ¿cómo combatir la omnipotencia de imaginación infantil con el realismo fundamentado de un adulto?

Esta referencia a mi inexplotado relato viene a que el ser humano, al basar su realidad en el lenguaje, ha encerrado su pensamiento en él, creando posibles límites de realidad que no percibimos por no poder ser nombrados.

1984-movie-bb_a11

Es complicado no ver que en la cabeza de Orwell rondaban ideas de naturaleza similar a las que dan origen al post

El británico George Orwell (1903-1950) tocó este tema en algunos de sus escritos, siendo su actuación más significativa el uso de la llamada neolengua en 1984. El Estado represor de la novela ha eliminado de su sociedad las palabras y términos que abren la posibilidad de unas ideas contrarias a su perpetuación, como pueden ser justicia o libertad. Esto evita el alzamiento de ideas en contra de su gestión, ya que no son “pensables” por no tener nombre.

El ser humano organiza sus ideas y realidades a través de la denominación de ellas. Si a algo no relevante para los sentidos se le pone un nombre, ese algo pasa a existir.

Un ejemplo típico son los no-sé-cuántos tipos de blanco que reconocen los esquimales. ¿Se trata de una cuestión de desarrollo ocular de los ojos de su etnia, mucho más potentes que los nuestros? En absoluto: lo cierto es que han crecido diferenciándolos a través de diferentes términos, mientras en nuestra sociedad, como mucho, hemos inventado el término blanco roto para pintar las paredes del pasillo de casa.

¿Existen pues en la realidad de un italiano de a pie los tropecientos tipos de blanco que el esquimal diferencia? Para uno que conozca esta última circunstancia y la acepte, sí, aunque no pueda diferenciarlos; para alguien que haya trabajado con Word y haya tenido que determinar qué tono de azul es el mejor para este título subiendo y bajando los diferentes valores de R G y B, puede que también; para alguien que no tenga ni pajolera idea de que hay más de un blanco, su realidad se quedará en que solo hay uno, el que él ve, reconoce y nombra como blanco.

Como nosotros sabemos que existe, aunque él no lo sepa, es muy defendible el que —en realidad— en el mundo de nuestro amigo italiano esos diferentes blancos existen, solo que no lo sabe.

Pero ahora rompámonos el cerebro en dos e imaginemos la existencia de una realidad, mayor o menor, que ni él, ni nosotros, ni nadie conoce aún. Algo que está ahí, pero no ha sido percibido todavía por nadie. Mejor aún, que aún no ha sido nombrado por nadie, ya que no es nombrable: no es traducible en palabras.

¿Eso existe?

inte

La respuesta fácil es que sí existe. ¿Por qué? Porque yo la acabo de nombrar, definiéndola como “una realidad, mayor o menor, que (…) no es traducible en palabras”. Sin embargo, hallamos ahí un límite de entendimiento, una de esas fronteras de la lógica: ¿puede ser traducible en palabras algo que no puede ser traducible en palabras? No puede: acabo de decir que no puede. Sí, puede: acabo de traducirla en palabras diciendo que es algo que no lo es.

Si defendemos la opinión de que lo no traducible en palabras —y, por lo tanto, no real— existe, nos vemos abocados al infinito de realidades. Todo es posible porque si lo que no lo es, existe, todo puede ser. Incluyendo lo que no puede 😉

Si defendemos que lo que no es susceptible de ser nombrado no lo es tampoco de existir hasta que lo sea, con lo que nos encontramos es conque la realidad está condicionada por la capacidad del lenguaje, siendo mucho más pequeño el mundo en unos idiomas que otros, o (si exponemos que la suma de todos los idiomas es la realidad) que podríamos estar ante un cierto número de realidades que viviríamos a diario sin percatarnos, por el hecho de no tener capacidad de encerrarlas en la jaula de nuestras palabras.

cage

Más allá del que en el párrafo anterior este post adquiera la redondez con la que debiera ser cerrado, no me gustaría hacerlo sin una última conclusión de obvia deducción. Qué ocurre con quienes no se encuentran atados a los límites de la realidad construida por palabras, véanse casos como el de los bebés o (ya según opinión) ciertos dementes, los animales y demás seres vivos ajenos a las pautas de pensamiento nominativo.

Obviamente, no van a poder ver muchas realidades construidas a través de este pensamiento (ideales, etcétera), pero… ¿son capaces de captar esas realidades que escapan al crear la realidad a través de las palabras?

Anuncios

Un comentario en “Los límites de la realidad creada con palabras

  1. Pingback: 2 años! | oscargonzalezsoto

Comenta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s