Carmen Aranda

Bueno, ha llegado el momento de hacerle un post a Carmen Aranda. No: no hace falta que busquéis en Google quién es Carmen Aranda, porque la Carmen Aranda de este post al parecer no existe. Independientemente de ello, seguramente os resulte conocida.

Todos tenemos muchas Carmen Aranda en nuestras vidas.

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Cualquiera de estos podría ser Carmen Aranda

En primer lugar está la Carmen Aranda capaz. No: esta Carmen no es de esas capaces pedantes de las que de destilar tanta corrección hacen que el espíritu del montón nos invite a querer trocearlas para potaje o ensalada. Carmen Aranda no tiene nada de ultracorrección: solo cumple con lo que se espera de ella. Y lo hace bien.

Luego está la Carmen Aranda empática. Cuando tienes un problema, se pone en tu lugar y sufre por ti. Cuando estás contento, es la primera en unirse a tu felicidad. Lo siente, lo vive. Te vive, que no es poco.

También puede ser que conozcas a la Carmen Aranda incansable. De esas personas que están horas y horas dándolo todo y llegan a la cena con espíritu de maremoto. De las que te hacen sentir vital al tiempo que acabado por no poder competir siendo aún joven.

Otra de las Carmen Aranda a destacar es la Carmen Aranda auxiliadora. Esa Carmen que se preocupa por tus necesidades y trata de ayudarte. Sean sus métodos más o menos apropiados o adecuados a la situación, ahí está para apoyarte solo con que haya entrevisto tu dificultad.

Y bueno, luego está la Carmen Aranda simpática. Su humor puede ser o no universal, o mejor dicho, no es universal, no, no lo es, pero —de querer disfrutarlo— en ella lo vas a encontrar y te vas a echar las risas. De las que no dudará en contagiarse, claro.

En definitiva, Carmen Aranda, de un modo u otro, es un personaje con un montón de características de las tiene que sentirse muy orgullosa.

Pero la característica que hace que sea motivo del post de un tío con mi espíritu de justicia es, precisamente, la que debería de dar vergüenza a cada una de las Carmen Aranda de este mundo, y que procedo a denunciar por deshonesto, por desconsiderado y por destodo.

Carmen Aranda es ese tipo de persona que no se valora una mierda. Y eso me parece una falta de respeto terrible a quienes cada día tenemos al lado, al otro o dentro a una Carmen Aranda.

Porque, Carmen Aranda, todos queremos ser capaces.

Porque, Carmen Aranda, todos necesitamos que nos comprendan.

Porque todos necesitamos terremotos que nos sacudan, y quien nos ayude cuando estamos en el fondo de una grieta de nuestro alma.

Y todos necesitamos risas que no sean enlatadas.

Y no, Carmen Aranda puede no ser nuestra persona favorita en el mundo. Pero estoy convencido de que si el propio mundo pudiese levantar la voz no pediría más Osgonsos, ni más sabios, ni más atletas, ni más modelos, ni más carismáticos. El mundo pediría más Carmen Aranda que se quieran un poco.

Porque más Carmen Aranda es lo que hace falta. Y porque Carmen Aranda nunca sobran.

Resultado de imagen de carmen aranda teranga Post dedicado a Carmen Aranda

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Un comentario en “Carmen Aranda

  1. Pingback: 2 años! | oscargonzalezsoto

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