Líderes de opinión silenciada (La muerte del conocimiento personal no certificado IV)

Antes de alcanzar el definitivo, llegamos al penúltimo post sobre cómo la sociedad silencia a quien no piensa lo mismo que ella.

Hemos hablado de cómo la conectividad deslegitima la opinión original de quienes queremos. Hemos tratado cómo los pecados y limitaciones de lo académico no le dejan llegar a tratar cada pequeña idea de estos. Pasamos, por obvio, de cómo los intereses de los medios de comunicación van contra el pensamiento divergente. Y llegamos por último a este, los poderes y líderes de opinión. Aunque no la tengan.

Producto de admiración

Si bien en el pasado, era el poder, la experiencia o los éxitos quienes otorgaban a ciertas personas cierta aura de sabiduría que nos hacía creer en ellos, el mayor número de líderes de opinión de los últimos tiempos obtienen su poder del entretenimiento.

Si bien esta tendencia no es novedosa (solo hay que pensar en el mundo del corazón, el deporte y la música a lo largo en el siglo XX), el liderazgo de opinión ha experimentado una nueva explosión por la aparición del fenómeno más importante en cuanto a relaciones humanas de seguramente toda la Historia: las redes.

El entretenimiento se ha diversificado hacia la personalización y, si bien en décadas anteriores la popularidad estaba en la mano de un número de personas grande pero limitado, ahora existe una cantidad de líderes de opinión vasta e inabarcable. Más allá del público altamente generalista —poco dado a profundizar y descubrir, marcado por las principales figuras pop en sentido amplio—, una y otra gente han encumbrado a numerosas personas a partir de sus propios gustos profundos, dando paso a toda una marea de líderes de opinión de menor grado: gente con un número de likes y seguidores relevante que, unida, permiten llegar a una buena cantidad de población interesada en un tema específico.

Esto tiene ventajas para la diversidad, sin ningún tipo de duda. En primer lugar, se ha dado alas a la posibilidad de customizar el entretenimiento hasta el punto de que difícilmente dos personas adultas y amigas de nueva generación van a compartir fuentes de entretenimiento ni al cien ni al ochenta por ciento. Además, se ha bajado mucho el listón en cuanto a alcanzar cierta popularidad, permitiendo acceso a ella a personas antaño desterradas, así como se han abierto grandes oportunidades a gente o grupos antes marginados que —por poder llegar su mensaje muy lejos y por la protección que les ofrecen las pantallas en cuanto a no silenciarlas— han alcanzado poco menos que una edad dorada.

Sin embargo, si nos acercamos al bello cuadro de la diversidad en redes, es posible apreciar una serie de grietas que, sean lo suficientemente grandes o no, hacen que la obra se vea ligeramente deformada.

El ciclo de vida de la red social

Puede que muchos popus nieguen lo siguiente; me quedo con que cualquier persona con pensamiento crítico que haya vivido el crecimiento de ciertos perfiles sabe que es una verdad como un puño: cualquier red social y sus emblemas experimentan una evolución hacia el ovejismo tan dura como común a lo largo de los años.

Las redes sociales nacen, crecen y mueren de un modo muy parecido al clásico ciclo de vida de un producto en marketing:

Ciclo de vida del producto y las RRSS

  • En primer lugar, no son muchos los que entran, por las alternativas de entretenimiento: solo una serie de pioneros innovadores lo hacen. Habitualmente, se trata de gente productora de contenido, que aporta a la red y la enriquece. Por su parte, hay un cierto rechazo social por parte del público general, un “yo no me voy a hacer esa cosa, estoy muy contento con mi Facebook”.
  • Si la red no se muere, se suele producir el crecimiento y cada vez entra más y más gente. Los primeros líderes de opinión, los innovadores tempranos, habrán alcanzado ya una cierta popularidad y poder por el tiempo dentro: dispondrán de un número de seguidores aceptable, realizarán un contenido más elaborado, tendrán buen rollo con la gente que estaba y en general será una comunidad feliz. De hecho, lo que les hace destacarse entre los innovadores es que los líderes tienden a ser gente con una opinión fresca, que aporta, que le pone horas también, gente diferente y atractiva ante un público también innovador.
  • Llega entonces la adopción por parte de una mayoría. Conforme los líderes de otras entran en la nueva, van reclamando la atención. Empiezan a atraer a sus ejércitos de seguidores y a “enfrentarse” por la que acumulan aquellos que llegaron antes. He ahí cuando se produce el gran desastre para las nuevas corrientes que aporta una red social: las consecuencias del duelo, la homogeneización. Los líderes pioneros de la red se ven abocados a ser considerados viejas glorias, a llamar la atención con mensajes de odio al nuevo modelo —volviéndose unos haters—, a parecerse cada vez más al modelo popu —recibiendo las iras de sus seguidores clásicos o transformándolos— o incluso a la desaparición y búsqueda de nuevas redes. Los líderes populares llegados de las otras tratan por lo general de imponer sus tendencias, adoptando eso sí, algunos de los hábitos más populares en la nueva app. Todo un ejemplo de lo que la política de colonias y la invasión de nuevos territorios sería de ser llevada al modelo digital.
  • Lo siguiente es la madurez del producto. Ese periodo cada vez más triste en el que la app se va pareciendo cada vez más y más a lo de siempre, entran rezagados que dijeron que nunca se lo harían y no producen contenido —solo observan, no aportan—. Los primeros innovadores no populares o venidos abajo tenderán a salir de ella y “buscar nuevas tierras”, mientras los popus gobernarán de nuevo con mano de hierro con contenidos manidos y buscalikes.
  • Obviamente, la red muere con la decadencia y el adiós de grandes cuentas por irse a nuevas redes sociales, dejando atrás muy pocos usuarios que están por pura rutina, por mantenimiento de relaciones o porque la red va evolucionando hacia algo minoritario que les gusta.

Las redes y el pensamiento divergente

Las redes y la opinión van altamente vinculadas. De hecho, no ha habido nunca momento de tal difusión de la opinión como el que estas han generado. Sin embargo, ¿qué papel juega la opinión diferente en el modelo de redes?

Obviamente, la opinión original tiene su mejor momento con los pioneros. El pionero en una red social tiene la opción de dar su opinión de forma bastante más libre que una vez la red esté más avanzada. El público es pequeño con respecto a los posteriores, por supuesto, pero en general la opinión es escuchada, de media, por mayor número de gente, ya que la poca presencia de contenido evita que el resto lo ahogue y la apertura mental del innovador va a ser habitualmente mucho más elevada que la de aquellos que lleguen en etapas posteriores siguiendo como ovejas al rebaño.

Obviamente, los afortunados que pasen a ser líderes de opinión en fases posteriores van a ver su voz proyectada a muchísimos más. Por lógica, esto debería suponer grandes noticias, ya que tienes una voz innovadora llegando a grandes masas por la popularidad adquirida. La realidad, sin embargo, es más dolorosa.

Entre las causas está el que el número de líderes de opinión es muchísimo menor que el de productores de contenido, siendo el ascenso de la popularidad por innovación de pensamiento muy, muy poco frecuente. Claro que a todos se nos vienen grandes modelos de crecimiento con contenido original que han llegado a la cima; sin embargo, si lo ponemos en una balanza con los que lo producen y no llegan, o en otra con los que llegan por medios muy diferentes como el dinero o los comentarios buscalikes, el que una voz original llegue a las multitudes y se mantenga es un rara avis. De hecho, más aún si tenemos en cuenta la triste realidad: el condicionamiento del público.

Creo que todos lo hemos oído de un modo; si no, le daré forma a un lema de la realidad de las redes: al principio, uno publica lo que quiere; con el tiempo, uno publica lo que quieren. Esto se debe principalmente a dos razones.

Una es el que según se avanza en el perfil, se desnaturaliza y aparta poquito a poco de la persona para pasar a ser un ente ajeno a la verdad de la propia: llega un punto en que el instinto te invita a no poner ciertas cosas por considerarlas irrelevantes para la cuenta, siendo las más personales unas de las más típicas.

La otra gran razón es la crueldad de redes. Si bien lo políticamente incorrecto puede ser aceptado en algunas cuentas, siendo la principal fuente de aprecio para muchas, el que se haga comentarios que no vayan en línea con el discurso previo suele provocar graves daños en las cuentas, tanto en forma de rechazo por parte de los seguidores como de ataques por parte de desconocidos, competidores o la propia red.

Por ejemplo, a un perfecto ateo puede gustarle la Navidad por ser una tradición muy típica de aquí, más vinculada a lo familiar y los días de vacaciones que a un componente religioso. Sin embargo, difícilmente un ferviente defensor del ateísmo en redes colgaría una imagen disfrutando de ella, ya que lo más probable es que la crueldad de redes le atizase y desprestigiase, cuando es la nostalgia y demás valores los que le hacen sentirse a gusto en la festividad, con independencia de la religión. Es decir, el perfil ateísta de este ejemplo ocultará parte de la realidad y de la creación original de contenido por las consecuencias “injustas” que le puedan suponer, ya que para ella seguirá siendo una persona perfectamente atea a la que le gusta la Navidad, pero a su público no, que es el que importa en redes.

La antinaturalidad de lo social

En comportamientos como ese último por parte de las redes se juntan dos componentes de análisis muy querido para mí durante los últimos años: el cómo los grupos de gente desnaturalizan el comportamiento natural de los individuos y cómo la gente no perdona la pérdida de identidad.

La red social es una máquina de destrucción del pensamiento original público por combinar a la vez la alta visibilidad de la pérdida de coherencia en comportamiento con la alta presencia de haters y gente a la que salta para poder quitar prestigio a otra.

Si ya de por sí el ser humano tiene incoherencias de comportamiento, el ser humano original, directamente no es coherente. Porque es precisamente esa incoherencia la que le hace ser original.

En su conjunto, la red social es un ente que busca la coherencia de comportamiento de lo seguido (incluso en la irreverencia) y que busca reducir lo que se sale de ella, en un claro instinto de grupo. La enorme cantidad de gente que forma esa masa social hace que siempre haya alguien que vaya a atacar con un argumento de supuesta coherencia de comportamiento a lo que se salga de la norma y la propia masa no será capaz de quitarle la razón porque en el fondo, socialmente, son súbditos del poder grupal.

Y entonces… ¿qué son los grandes líderes de opinión?

Coherencia pura con su perfil. Porque la naturalidad original va contra la naturaleza de la masa grupal que los hace nacer.

Los líderes de opinión son gente que gana seguidores y atención cuanto más coherencia interna tenga su perfil. Si es un perfil de bromas, cuanto más bromas haga; si es un perfil de maquillaje pijo, cuanto más maquillaje pijo haga; si es un perfil de probar cosas nuevas, cuanto más al día esté con las cosas nuevas; si es un perfil político, cuando suelte una frase manida sobre su oposición; si es una persona honesta, cuando diga lo que nosotros pensamos.

Mientras que los líderes de opinión son gente que pierde seguidores y atención cuanto más se salte la coherencia de su perfil. Si es un perfil de bromas, cuando cada cierto tiempo haga comentarios serios y sin ningún tipo de ironía; si es un perfil de maquillaje pijo, cuando se ponga a hacer maquillaje choni; si es un perfil de probar cosas nuevas, cuando se estanque en las de un patrocinador; si es un perfil político, cuando diga que el partido opuesto ha tenido mucha razón en cierto comentario; si es una persona honesta, cuando diga algo con lo que no estamos de acuerdo.

Entonces, ¿los líderes de opinión tienen una opinión confiable? Tienen una opinión coherente con lo que mucha gente espera que hagan, nunca una opinión fuera de su norma, ya que si no son nuestros líderes, no creeremos en ella, y si lo son, les atacaremos y despreciaremos por salirse del camino que la red social, su gente, su partido, sus fans, su masa, le ha marcado.

Liderazgo de opinión y el pensamiento divergente: enemigos íntimos

¿A alguien le extraña esta afirmación? Lo cierto es que es bastante obvia.

Cuando hablamos de líderes de opinión, hablamos de personas con mucha gente detrás: ¿cómo alguien puede llevar a tantos detrás con un pensamiento fuera de norma? Con un pensamiento dentro de una norma más pequeña de la que apreciamos, pero lo suficientemente grande como para aglutinar a muchos, en general, no visibilizados. Vuelve a no haber creatividad de pensamiento.

¿Significa eso que la persona no tiene pensamiento divergente? No tiene ni mucho menos por qué. En el caso de personas que llegaron a ser lo que son a partir de una innovación de pensamiento, lo más probable es que encuentres a grandes pensadoras, y con recursos. Pero a solas. El gran problema está en que en los modos que tomamos su pensamiento, estas personas están condicionadas por la visibilidad y el gran control (o Hermano) que es su público, el cual (entendido como ente plural y no como individuos) tiene como naturaleza ir en contra de que aporte pensamiento divergente.

Así pues, no esperemos la innovación pura y la naturalidad de pensamiento en quien está atado a una presión social de tal calibre. Quien es líder de muchos debe su epíteto a quienes lidera. Así que el poder nunca será de su persona, sino de la masa —fría, inhumana y correcta— que le impide la natural incoherencia.

Aquella que aparece al hablar a solas con cualquier persona querida, aunque no sea omnisciente.

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Ante todo, gracias por llegar aquí y leerme: estoy bastante satisfecho con este y me hace feliz saber que realmente he podido compartir mi opinión con alguien. Si quieres puedes compartirlo, darle Me gusta y demás familia. Como de líder de opinión no llego ni a la ele, falta que le hace para que no se pierda en el olvido.

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2 comentarios en “Líderes de opinión silenciada (La muerte del conocimiento personal no certificado IV)

  1. Pingback: La mordaza a lo divergente (La muerte del conocimiento personal no certificado – Final) | oscargonzalezsoto

  2. Pingback: Tras la máscara de la bibliografía (La muerte del conocimiento personal no certificado III) | oscargonzalezsoto

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