¡ÚLTIMA HORA!: Osgonso renuncia a sus sueños

osgonso atractivisimo

Tras los múltiples fracasos encadenados en las últimas temporadas, la ya impopular leyenda viva tira la toalla

Según declaraciones a la prensa nacional, Osgonso abandonaría sus sueños aprovechando el cambio de año. Tras casi una manita de Preciosas, 727 concursos fallados y un mal resultado en el último ejercicio de writing para la Escuela de Idiomas, el escritor y opinador dice sentirse “cansado”, al tiempo que reconoce que, tal vez, este mundo “no esté hecho para luchar por lo que uno quiere”.

“Soñaba el ciego que veía y soñaba lo que quería” reconoció a los medios al ser cuestionado acerca de su refrán favorito descubierto esta mañana. Poco después abandonaba la sala, molesto ante la “falta de interés” de los periodistas por el hecho por el que fueron citados.

Tío, sobrino y amigo

óscar y aysha.jpg

Óscar con su adorada primera sobrina y un montón de luz artificial

Hijo de un padre y una madre, tío de una sobrina y otra en camino y amigo de los que considera sus amigos, el joven despuntó en sus etapas mozas como niño bueno.

“Ay… es muy bueno, muy bueno. Un chico muy bueno”, declara una de las octogenarias vecinas al ser interpelada acerca del chaval. “Muy bueno”, añade.

Posteriormente, habría de obtener títulos en los campos de las ciencias empresariales, la comunicación y el lenguaje, para acabar por integrar la cola del paro, en la búsqueda interminable de un puesto en el que pudiese aprovechar su probado talento como comunicador, creativo o corrector de texto entre otros.

Objetivo que ya es historia, porque la última hora es que Osgonso renuncia a sus sueños.

La debacle profesional

osgonso mafia

Osgonso fingiendo ser un tipo exitoso

“Yo pienso que fue una combinación de falta de información, orientación, entorno… Una desubicación holística, a mi entender.”

Osgonso resume así su venida abajo en el punto de vista profesional. Tras ser considerado un alumno modelo durante la totalidad de su experiencia académica, su entrada en el panorama laboral resultó nefasta.

“Yo quería trabajar en algo que se me diese bien, para lo que valiese, me daba igual cobrar una m**… Lo importante para mí era desarrollarme en campos en los que de verdad me considerase útil y talentoso, ¡que los tenía!, no amargarme en un puesto en el que fuera un cáncer para mí y mi empresa.”

Sin embargo, bien fuese por la falta de negocios del sector en el entorno, el enchufismo en la ciudad o incluso la omnipresente crisis de empleo en la España de la gran depresión de comienzos del XXI (a la que él nunca quiso achacar el problema), la realidad es que el antaño considerado portentoso joven no conseguía un puesto.

Yo creo que son las Empresariales”, arguye. “Cuando sin salida acabé en ellas, se extendían a campos como la comunicación, el marketing o lo internacional, era una carrera versátil, pero con el paso al grado en ADE es un triste sinónimo de contabilidad que un ciclo de Administración de empresas cubre con mejores garantías.”

Y es que en su caso, y como bien demuestra su irregular expediente —con sobresalientes o matrículas de honor en dirección comercial, economía española o liderazgo y cincos raspados en contabilidad—, Óscar nunca fue un tío de ADE.

“Él tenía talento para lo que lo tenía, y en lo que lo tenía… bueno: ahí despuntaba sobre todo lo que le rodeaba.”

El Osgonso escritor

osgonso mar de lápiz

“Recuerdo cuando en segundo de primaria llenó libreta y media de las de El libro de la selva relatando la historia del rey David para un trabajo en clase. Emulando a Piqué, diría que con ello empezó todo.”

Que Osgonso tenía una extraordinaria propensión a la narración y creación de realidades es algo que difícilmente se le escapa a cualquiera que haya conocido al chaval a lo largo de los años.

“Me acuerdo de un día en verano, debía de tener 9 o 10 años. Llovía y convencí a mis colegas para que escribiésemos cada uno una historia. Escampó, ellos se fueron a jugar y yo seguía escribiendo y escribiendo sobre ese incendio en el cercano Monterrey y que nosotros íbamos volando en una especie de Lugia a apagarlo. No sé cómo podían quererme.”

Correccionista pero creativo, los años de mayor dedicación a la escritura de relato convirtieron al chaval tanto en un escritor de cierta experiencia en cuanto a método y constancia (142 relatos y microrrelatos, 2 novelas juveniles, 3 generales previstas) como en un incansable corrector.

“Si bien hay otros motivos, de los que supongo que hablaremos, uno de los principales por los que no me gusta publicar es porque siempre que vuelvo a leer uno de mis textos siento que lo tengo que editar. A veces yo creo que incluso los empeoro, pero veo como casi imposible que un texto alcance la excelencia: como todo, siempre se puede mejorar, y hay que intentarlo.”

Este afán de mejora lo tornó poco menos que en un experto en gramática y otros campos del lenguaje, pese a la ausencia de titulaciones más allá de su Máster en lengua y comunicación en los negocios.

“El máster me ha vuelto mejor. Es cierto que no he encontrado trabajo, soy de ese mínimo porcentaje que no lo ha hecho, pero me ha hecho mejor, y agradezco a Inmaculada Anaya y sus colegas su trabajo”.

Los fracasos en el campo de la escritura

osgonso sombras

Sin embargo, el en apariencia fulgurante trabajo del pedrayitano se ve ensombrecido por una letal realidad cuantitativa. A lo largo del tiempo, solo unas cuantas menciones de honor han caído en manos del joven, así como una virulenta escasez de publicaciones.

“Animado por mi querido profesor Xosé Carlos Caneiro, la primera vez que me presenté a un concurso, el 1111 caracteres de TheCoolNews, quedé entre los 26 mejores de novecientos cuarenta y pico participantes, y el relato (El miedo junto a mi hermano) era de lo más normalito. ¡Estaba radiante, con gasolina para meses! Y sin embargo, hasta caer el siguiente reconocimiento tuvo que llover y llover lagos.”

Centrado en el relato corto por talento, libertad de creación rápida de los numerosos argumentos que su imaginación iba dando a luz y poder parar si aparecía un trabajo, si bien la calidad de relatos de Osgonso dejó a EMJAMH a la altura del betún en apenas meses, lo cierto es que fallaba en premios como una escopeta de feria.

“Me costaba entenderlo. Sí, comprendía que siempre hace falta un grado de suerte, gente como mi buen profesor Gutiérrez Izquierdo me había advertido de que no me desanimase si esto ocurría, pero… yo veía la mejora. Veía una cierta… «calidad objetiva» en algunos de los relatos que presentaba y no entendía cómo podían fracasar una y otra vez al menos para alcanzar el ser finalista.”

PicsArt_12-09-04.01.05.jpg

El vaso de Óscar, ni medio lleno ni medio vacío: desbordante y al desagüe

Tras solo un par de publicaciones fáciles de conseguir, la llegada de ese puesto en el II premio Casa del Marqués en 2014 con El muerto habría de saber maravillosamente.

“Recuerdo haberle enseñado el relato a Dai. Yo lo consideraba mainstream, ni mucho menos un top 20 de mi colección en cuanto a calidad literaria; ella dijo verlo como previsible y poca cosa. Lo presenté al Casa Del Marqués porque no era un premio excesivo y no me preocupaba perder parte de la titularidad de sus derechos. Y de pronto, me veo en premiosliterarios.org como finalista, entre los 4 mejores. No había dinero, no, pero a mí nunca me había importado: yo quería que se reconociese mi trabajo. Lo cierto es que lo necesitaba. Pese a saber que lo que hacía valía la pena, pese a emocionar a conocidos y llevarme mil halagos en talleres de escritura creativa, me hacía falta.”

Y es que aunque realmente el citado trabajo estuviese bien hecho, la preocupación del joven se encontraba en el ver que no avanzaba de cara a forjarse un currículum con el que dar unas garantías a una editorial o empresa de creatividad argumental.

“El plan era bastante claro: lograr un reconocimiento objetivo para luego, mediante un buen boceto de novela con capacidad para la venta pero bien escrita pudiese abrirme alguna portezuela en el campo editorial. Soy un chico de gustos baratos: con los ahorros de años quizás pudiese autopublicarme en papel y aplicar algo del marketing que aprendí en el pasado para tratar ya no de recuperar la inversión, sino de cumplir el sueño de dejar algo de mi talento a los que vengan detrás antes de que el mundo me entierre, pero eso no dice nada: cualquier ricachón sin talento puede hacer lo mismo. En cuanto a poner todo en un blog o encerrado en una carpeta virtual como está ahora no me garantizaría el ser recordado, pero un libro viejo bajo el nombre de una editorial de las de siempre no es tan fácil de ignorar como una dirección web que no sabes que existe. Sin embargo, ese plan no funcionaba.”

Y no funcionaba porque, en muchos casos, circunstancias ajenas a la calidad de su relato acababan por decantar la balanza. Si bien restó importancia a las evidencias durante largo tiempo, arguyendo cosas como que la calidad crítica de un relato es algo subjetivo, tras el fallo del IV concurso de relatos de Sttorybox la indignación se le echó encima.

“Me enfadó bastante, porque había participado en él para demostrar que sin redes sociales no se puede triunfar en un concurso de relato público, y sin embargo (y tras haber superado esa fase y llegar a la de voto de jurado de expertos), acaba por ganar un relato con un fallo gramatical en la primera frase del cuento. No me dolió por mí, que había presentado un relato de circunstancias, de cierta calidad y adecuación, pero sin planificación, creado según el concurso avanzaba. Me dolió porque (viendo relatos de compañeros) constaté que el juicio del jurado es, en muchas ocasiones, una broma de mal gusto para la calidad literaria. Un premio de tribunal de expertos no se puede ganar con faltas de ortografía y expresión. No.”

Pero eso ahora ya da igual, porque la última hora es que Osgonso renuncia a sus sueños.

Los fracasos en los campos de las Preciosas

PicsArt_12-14-12.09.22.jpg

Éxitos en el campo de las Preciosas en los últimos 10 años

Seguramente el otro gran sueño de Óscar sea el conseguir que alguien por quien de verdad ha luchado quiera tener algo con él.

“Va más allá de lo romántico, va más allá de lo mucho que pueda quererlas, y quizás por ello se vuelve imposible. Hay quien lo considera una obsesión, hay quien lo considera cabezonería, ya pocos ven amor en el espíritu que brilla en mis ojos cuando la tengo delante; yo sé que lo hay. Cada vez que universos de palabras bonitas de niño adolescente me salen de los labios con solo pensar en verla aparecer al fondo de la imagen, haciendo que mi mundo suelte chispas que al tiempo me queman e iluminan, sé que sigo estando loco por ella. Por cada pequeño momento en que a su lado soy feliz. Pero sí que es cierto que pese a los latifundios de latidos que pueda sembrar mi amor, tras él hay algo que hace que mi soleado sueño de amor verdadero se vea nublado ante el mundo. Y es mi sed de justicia.”

El término Preciosa se remonta a los 16 años del de aquellas llamado TG, y a la nívea belleza que recibió ese apelativo, ME.

ME marcó mi vida, sin ninguna duda. El clásico prototipo de muñeca rota, esa chica que quieres salvar, pero no puedes. Yo era un chico feo, sin experiencia con las chicas y muy, muy tímido. Sin embargo, con ella me abrí por primera vez a intentarlo. Y la hos** fue muy grande.”

Tras declarársele de un modo tan romántico como a la postre calamitoso, la relación entre los dos extraños amigos se rompió por completo. El impacto fue realmente cósmico, marcando la existencia del joven.

Era mi primer amor. Mi primer verdadero enamoramiento, ese que te desangra el estómago cuando ves a la otra persona. Y, más allá, era la primera vez que me esforzaba de verdad por conseguir algo, por un sueño. Era la primera vez que soñaba. Y me caí del cielo.”

A TG siempre le enseñaron que, salvo en lo que la lógica de la realidad dicta imposible, el esfuerzo por conseguir algo factible, si es máximo, da resultado. Por ello, cuando descubrió que no era verdad, su concepto de justicia sufrió un varapalo insoportable, que su mente fue incapaz de aceptar nunca.

No concibo un mundo sin justicia. No lo concibo. Hay malas suertes y cosas que no pueden ser, pero en mi caso sí podía ser, y la mala suerte no te ataca en la misma situación durante diez años.”

Y es que, pese a que el auge del problema del chico surgió en el episodio de ME, la oscuridad en su mar de amor se extendió de forma incomprensible durante casi una década.

“Llegó un punto en que las casualidades se volvían como bromas de mal gusto. Enamorarme de alguien a quien le había gustado pero que a las dos semanas de pillarme descubrí que acababa de echarse novio y ocho años después sigue con él, llegar tarde a poder estar con alguien por días según sus propias palabras… son demasiadas cosas, locuras de una mente todopoderosa puestas como enormes fichas de dominó destinadas a acabar sobre mí en un juego macabro. Pero no, yo no podía dejar de empujar a la última ficha sobre mi cabeza, no podía dejar que me aplastara: yo quería vivir, y decirle al mundo que la justicia en la que siempre creí existía y que al fin podría estar con alguien de quien de veras haya estado enamorado. Yo… solo quería dejar atrás corazones rotos que no amo y poder estar con uno en el que el querer sea mutuo aunque solo fuese una única vez.”

Pero hoy eso pasó, porque —recordemos— la última hora es que Osgonso renuncia a sus sueños.

Razones de un no culpable

osgonso místico múltiple.png

Entre las numerosas razones que podrían haber derivado en el acontecimiento que encabeza este post, tenemos el hartazgo del joven de tanto ser bueno. El intentar tener contento a toda la gente su alrededor mientras se ve en una postal de 2031 trabajando enchufado de contable o pidiendo en la calle arruinado por poner sonrisas en el resto.

Podríamos encontrar también situaciones más trágicas, como que su corazón se ha roto de por vida y ahora ha dejado de tener la capacidad de sentir algo por alguien, con lo cual solo tiene acceso a ser otro pez caníbal en esta gran pecera de peces caníbales para evitar recurrir a uno de los muchos puentes de la ciudad para ver si por el río de abajo pasan también peces caníbales.

Entre las razones podría estar el cansancio provocado por una realidad injusta alrededor de su corazón, que late por una justicia que aquí nunca ha existido pero nos han hecho imaginar para reírse de nosotros con sorna. El de años de trepar a lo alto de secuoyas oyendo las animadas charlas de los que arriba esperan tras bajar en paracaídas.

Hay mil razones para decir que Óscar González Soto “Osgonso” renuncia a sus sueños.

Pero también puede ser porque, siendo un inocente, hoy, 28 de diciembre, está de santo.

Y aquí los Santos Inocentes se celebran bromeando.

inocente.jpg

Nunca dejes de luchar por lo que hace que no dejes de respirar

Anuncios

El entretiempo

Si bien no me gustaría recaer en la vieja costumbre de monologar acerca de esta terrible época del año, asaltado por la piel gallinácea y los “sorbetes” nasales, veo imposible no rendirme ante su incontestable autoridad. De los creadores de Hasta el 40 de mayo no te quites el sayo y En agosto, frío en rostro, llega El entretiempo.

Posible funcionamiento del tiempo meteorológico para conseguir que haga frío y calor a la vez

Más que un escalofrío, un sentimiento

“¿Vamos a tomar algo?”, te dicen mientras clavan en tu pupila su pupila castaña haciéndote buscar en el cielo tras la ventana el azul. Ahí está, es mayo, los pajarillos cantan, y las chicas a lo lejos broncean su piel entre camisetas de asas. Una pareja porta a lo lejos abrigos de piel, pero tú lo atribuyes a algún tipo de comportamiento marginal a eliminar, y te hablas tan en alto que la duda se te sale de los labios, obteniendo de tu acompañante la principal vía de efectividad del entretiempo: la respuesta inocente.

“Nah, yo me la traje, pero no hace falta, se está bien”.

Chaqueta. Adorada chaqueta. Independientemente de lo que digan los de Danone, el mejor escudo ante la entretemporalidad no es el Actimel, querido lector: susceptible de ponerse si sopla una brisa fresca y de ser fácilmente portable (que no portátil) en caso de temperatura agobiante, esta prenda unisex constituye el principal archienemigo del entretiempo, a la altura del clima tropical.

Sin ella, el primer resultado será una sensación de libertad solo comparable a la de salir sin chaqueta. Tendrás las dos manos libres para gesticular mientras te quejas de la política y podrás usar ambos índices (incluso a la vez) a la hora de señalar con el dedo a los turistas vestidos de forma estrambótica.  Sin embargo, tras la inacabable conversación en la terraza o mesa de bar, el primer síntoma de la entretemporalidad hará aparición de la mano de un “uy, parece que hace fresquito”, al poco completado con un “qué suerte que me he traído la chaquetita”. mientras —manguicortito— mirarás con rabia jardinera a esa persona que ahora siembra evidencias y te preguntarás si la fortuna le sonríe o, simplemente, la selección natural al fin se ha cobrado su deuda tras haber caído una vez más en el pozo del no haberte traído algo para ponerte encima.

Pero tranquilo, algún día saldrás.

Lo que hace al atardecer en entretiempo

La entretemporalidad. Historia de un mito moderno.

Siglo XIII antes de Cristo, Aquiles recibe un flechazo en el talón; año 33 después de Cristo, Cristo acaba hecho un Cristo; 2012, el Gangnam Style es colgado en Youtube.

Los mitos, aun intemporales, suelen ser emplazados en diferentes épocas, o lugares. Sin embargo, el entretiempo, como su propio nombre indica, discurre “entre tiempos”, cual riachuelo subterráneo bajo los pies de la Humanidad más profunda.

Su ignoto origen podría brotar del Australopithecus Afarensis, quién sabe si desde el Monus de Feria. Más propio de climas de interior o similares, otras fuentes indican por su parte que nació en los 80, cuando una jovencita decidió ir al concierto de Nacha Pop sin su rebeca, aludiendo “va, se está bien” y acabando por volver a casa entre escalofríos en nada derivados por el ambiente hombreril.

la movida entretiempo osgonso

Algunos de los principales expertos en entretemporalidad atribuyen el nacimiento del fenómeno a vestuarios asociados a La Movida madrileña.

Intertime is the new black

Otro de los principales acusados en el juicio contra el resfriado común de mayo es el mundo de la moda. Cuenta la leyenda que el “La arruga es bella” de Adolfo Domínguez hacía en realidad referencia a la que aparece sobre la aleta nasal a la hora de evitar que se caiga el moquillo. Y es que es vox pópuli que las principales marcas textiles se cuentan entre los tres principales sectores beneficiados por el entretiempo, junto con las farmacéuticas y los monologuistas.

6 de la tarde, 28 grados. Alguien entra en una tienda de ropa y se encuentra con apropiados modelitos de gasa y otras telas congeladoras guiñándole el ojo mientras sufre de dermatitis por los efectos que su invernal jersey de lana le está provocando. Compra. Al día siguiente, ya afectada de resfriado intertemporal, la persona ha salido a la calle de nuevo con el suéter y —una vez más convertida en pollo tandoori— se deja seducir por el guiño en las perchas.

Además, marcas de alta rotación de colecciones—como Inditex y su Zara—, disponen de la diabólicamente llamada “ropa de entretiempo”: prendas solo ponibles del 8 al 12 de mayo y en el veranillo de San Martín, pero que consiguen ventas tres veces superiores a los dos meses previos a las rebajas de verano —además de una cantidad de arrepentimientos cinco veces superior al de quinceañeras tras noche de sábado—.

moda entretiempo osgonso

Numerosos estudios sin evidencia científica indican que la moda de entretiempo surge en periodos entre la moda de invierno y la de verano, así como en otros entre la moda de verano y la de invierno

Entretiempo o la fuerza del sino

Como dice el refrán, tres cosas tiene la vida contra las que no se puede luchar: la muerte, un bebé y la entretemporalidad. Pero si algo sí podemos hacer es ponerle ganas. No todos los años vamos a poder evitar llegar al verano sin haber tenido que recurrir al papel higiénico para sonarnos, pero siempre se puede aprender, y avanzar. La antisocial solución está ahí.

“¿Vamos a tomar algo?”, te dirán al clavar en tu pupila su pupila castaña a la sombra del cielo azul. “¿Y tú me lo preguntas?”, responderás, recordando su cosecha de evidencias chaqueteras, “A tomar algo vas tú”.

Que se te caiga el moquillo solo es adorable si eres un pokémon

El mensaje de cumpleaños perfecto

Pocas cosas hay más realizadoras para el más o menos aficionado a la escritura con habilidades sociales que los mensajes de cumpleaños para amigos y conocidos: con un mínimo de talento, lo más probable es que consigas ser uno de los más espectaculares del día, además de ser una fantástica técnica creativa. Sin embargo, tras ese aplaudible y aplaudido resultado, en la mayor parte de casos, se esconde una ciencia —si bien no tan complicada como la contraseñología— sin duda compleja, y basada en uno de esos valores que la sociedad actual se empeña en poner en valor sin premiar en caso alguno. Para alcanzar el mensaje de cumpleaños perfecto no solo necesitas corazón, recuerdos y talento, también necesitas el esfuerzo.

Para evitar caras como la de la imagen, no trates de ser conmovedor, fenomenal y obramaéstrico con todos: a veces un “Espero que disfrutes mucho de tu día” es el mejor mensaje de cumpleaños.

La planificación del mensaje de cumpleaños perfecto

Facebook, WhatsApp, Instagram, Snapchat, una carta hecha a mano… A día de hoy los formatos para dar a nuestro ser querido la perfección en cuanto a mensaje son innumerables; sin embargo, el proceso para sacar la sonrisa de su boca es el mismo en todos ellos: pensar antes de hacer.

Tal y como en un relato corto es más que conveniente el hacer un programita antes de lanzarse al divertido ruedo de la escritura creativa, es muy interesante el que recurras a algo similar a la hora de hacer un mensaje de cumpleaños. Papel y boli, Evernote o libreta de notas del móvil y a apuntar.

El brainstorming

En primer lugar, tiras de corazón y piensas en esa persona. Piensa en lo vivido, piensa en lo por vivir y elige un tema, al menos apunta unas ideas. Después, piensa en su edad. Si cumple 25, piensa en cosas típicas de 25; si cumple 50, mejor no hagas referencia a su edad a riesgo de recibir una mirada fulminante. Por último, piensa en lo que es para ti, y piensa en ti, en lo que te hace sentir. Apunta todo lo que tengas y luego elige.

El valorar

Hay diferentes formas de seleccionar cuál de esos temas es el que consideras más útil. Una de ellas es puntuar. Puedes hacerlo directamente con el potencial que le ves a cada idea, o valorar por partes, poniendo diferentes elementos a considerar y ponderar (potencial, belleza, adecuación al cumpleañero, adecuación a ti mismo…). Otra es elegir dos o tres, escribir un mensaje basándote en cada uno de ellos y luego escoger el mejor; en la mayor parte de casos con el primero ya se suele estar bastante contento. En definitiva, a partir del brainstorming elegir el que más te guste y escribirlo.

No es necesario ser melodramático para conseguir esto

La escritura del mensaje de cumpleaños perfecto

Hay varios elementos a considerar a la hora de escribir un mensaje de calidad y que no distan demasiado de la de cualquier contenido de entretenimiento actual: empezar atrapando su atención, darle una estructura clara y pudiendo ser in crescendo y conseguir un final potente. Por otro lado, no caigamos en el error de pensar que tenemos que escribir una novela: recordemos que estamos en la era del microrrelato.

Atrapar la atención

Poco que decir que no esté ya mainstreamizado. Si no captas la atención en el primer momento, mal vas para que no resulte uno más. Por fortuna para nosotros, si estás leyendo esto lo más probable es que la otra persona te importe un poco y que sea medianamente recíproco. En el caso de al otro le des igual, seguramente el paso de atrapar la atención ya lo tendrás ganado, pero… ¡que no te pueda la falta de modestia!: piensa que en ese día se suelen recibir unas veinte felicitaciones y bien podría estar saturado (a la medianoche del cumpleaños, mientras entran por todos lados) o harto de leer (final de jornada).

La estructura

Como decían algunos, el tamaño no importa: la estructura siempre va a estar. Ya sea una granada de mano o un crescendo con clímax y epílogo, el mensaje siempre va a tener una estructura y, si es premeditada tendrá más probabilidades de alcanzar los objetivos. En cualquier caso, mi consejo —antes citado— es que, a no ser que tengas una creativa idea de guion a lo Memento, intentes ir subiendo de intensidad hasta el fulgurante final.

Por otro lado, trata de usar los recursos del soporte que vayas a utilizar. Por ejemplo, si acostumbras a usar emoticones en WhatsApp, el mandar un testamento sin ninguna carita va a resultar serio, así que mejor usa alguno y, si puedes, pon varios mensajes o bocadillos, no lo claves todo en uno. Un truco que recomiendo, por la dificultad que esto tiene, es que el final sea uno o dos parrafitos cortos que puedas escribir mientras el otro esté entretenido leyendo el más grande. Tirar de copia y pega o aprovechar el que se pueda salir de la app con el texto introducido también puede ayudar.

Final

Cuando leemos un mensaje de este tipo, con lo que más nos quedamos es con el desenlace, ya que normalmente requiere respuesta y, cuando escuchas con atención, se tiende a responder a lo último. Lo que de veras va a importar pues es que ese final sea potente, así que —pudiendo ser— deja un “Feliz cumpleaños” o frase lapidaria para el final.

E insisto…

¡¡¡Nunca intentes escribirle un mensajazo de cumpleaños descomunal a alguien a quien no le importas!!! O te luces en cinco líneas de WhatsApp o resultarás pedante.  De hecho, no es necesario un colapso en el WhatsApp o todo un muro de Facebook para lograr llegar a una persona querida: para estas cosas es mejor pasarse de escueto que de exuberante.

La revisión

Otra característica típica es que acabemos el mensaje y, hala, “enviar”. No seas idiota: relee, si puedes mira cómo quedaría una vez enviado y trata de ser objetivo. Arregla lo que sea necesario y —sobre todo— borra lo que no lo sea.

A veces se nos va la pinza y escribimos un tostón ególatra y desmesurado. Recuerda que lo importante es la felicidad de la otra persona, y esa se gana con la concisión y el buscarla.

En definitiva…

Cuanto más te lo trabajes, más bonito va a quedar el mensaje, pero la clave está —sin duda alguna— en el pensar en el otro a la hora de hacerlo. No seas egoísta, no quieras buscar tu propio lucimiento. Y por supuesto, no intentes dar más de lo que el otro merezca o quiera recibir.

No te parezcas a este hombre: si bien hacer un mensaje genial puede requerir algo de esfuerzo, de resultar frustante, cansado o frío y calculador no vale la pena: nunca olvides que el motivo es la sonrisa mutua.

“Like or”, “Lacón O” o cómo las cadenas dominaron el mundo

“AHORA QUE HAS EMPEZADO A LEER ESTO NO PARES O TENDRÁS MALA SUERTE EN TUS RELACIONES. la amiga de mi madre a muerto en un cuarto comiendo un lacon, y antes de morir con las uñas ha puesto en la puerta: LACON O que significara? manda esto a 10 grupos diferentes o nunca ligaras”

¿Acertijo? ¿Mardisión hitana? ¿Atentado ortográfico?

Cuando el último episodio de la maldita cadena de WhatsApp se presentó ante la pantalla de mi móvil pensé que tras él se escondía una combinación entre absurdo y gastronomía capaz de provocar un punto de inflexión en este movimiento. Por un momento me dije “al fin, el momento ha llegado: el demoníaco origen de este fenómeno redsociálico ha sufrido algún tipo de trauma cerebral a celebrar y, por fin, el humano no volverá a seguirle la corriente por haber alcanzado el límite de la burreza”. Horas más tarde, un estudiante de español lituano creaba el que sería su décimo grupo de WhatsApp —con su madre— para evitar quedarse sin ligar de por vida.

¿Cómo… narices… podemos… ser-tan-idiotas?

cadenas whatsapp osgonso

Algunas muestras de ondas expansivas

Tira de la cadena

“Manda este mensaje a 10 personas antes de las 12 de esta noche y tu verdadero amor se dará cuenta de que te quiere”, “Esta cadena nació en Cádiz el 22 de abril del 1905 y todavía sigue dando vueltas; no la rompas!!!” o “Pásalo!” son algunos de los ejemplos más comunes de motivos de difusión de una cadena. Motivadores cual charla de Elsa Punset.

En cuanto al contenido informativo que suele pasar de unos a otros, tenemos el chiste casi no machista, la nueva legislación en cuanto a que todos los administradores de grupo están obligados a invitar a cena o las doce uvitas de la suerte. Relevancia, cultura y creatividad ante todo.

Simpático también el tamaño del susodicho. El último avistamiento de lectura de dos novelas en un mes data de 1986, pero engullir las cuatro páginas de idioteces sin comas y recomendárselo encarecidamente a tus amigos a base de compartirlo… ¡eso está en máximos históricos!

¿Dónde reside ese afán por expandir la pérdida de tiempo? ¿Dónde la capacidad hiroshímica de esta bofetada al intelecto humano? En la búsqueda de sus orígenes, acudiremos a fuentes similares, como el “like or ignore“.

Like o demostrarás no ser idiota

Del productor de Las cadenas de WhatsApp y el guionista de Las cadenas de cuando había Mensamanía, llega el estreno de la tempora… ah, no: que esto es más viejo que los Burmar Flash…

¡Veamos algunos ejemplos de los grandes héroes del cómo, sin esfuerzo, ganar aprobación a lo loco en una red social!

“Dale Me gusta y compártelo si quieres a tu abuela; no les des si quieres que tu abuela muera”.

¡Una auténtica obra maestra del género! ¡Si eres lo suficiente mal bicho como para no darle en cuanto lees la primera parte, la segunda te tiene que dejar desarmado y pidiendo perdón entre lágrimas de disculpa a tu abuelita! ¡Casi la matas! ¡Sinvergüenza! ¡Monstruo! ¡Desalmado!

Tanto da: tus malvados deseos no son amenaza comparada con lo que a punto está de sucederte por no darle a like a la siguiente imagen.

Da igual que no te guste Eminem, Miley Cyrus o incluso las tabletas de chocolate masculinas: no darle a Me gusta te supondrá… esto… ¡que te levantes horrible, con marcas de sábanas, y pegues tremendo grito al ver una cámara captando el momento! (¡Desalmado!)

Pero ojo, que el “like like like ignore” es dulce de leche comparado con el nivel de rebajas que puede llegar a ofrecer la dignidad de un humano para conseguir un puñetero corazoncito, pulgarcito o numerito más en su red social. Tiempo atrás hay quien llegó a hacer nacer el nivel “1 LIKE = 1 RESPECT”, o lo que es lo mismo, ganar Me gustas a cambio de que se le pierda el respeto:

No hay comentario necesario. Tener que recurrir a niños con problemas físicos, a cuya ayuda probablemente nunca hayan contribuido, para conseguir un maldito like.

Y la gente le da.

Y no, que no os engañen, el Me gusta no va al crío: va a la persona que se está aprovechando de su enfermedad para ganar popularidad. Al niño el click no le vale para nada. Ni a tu abuela, que no se va a morir porque no le des. Le vale al que explota su imagen y tu conciencia para hacerse famoso.

Y la gente le da.

(Sarcasmo)

La cadena del miedo y los tres jinetes de la estupidez

Si bien hace tiempo el gran miedo era ir el infierno, a día de hoy reside en el romper cadenas y sus tres principales motivos para no hacerlo: el cargo de conciencia, el no ser como los demás y la superstición moderna, o lo que es lo mismo, “Si no lo comparto, seré un mal bicho”, “Si ella lo ha compartido conmigo… ¿por qué no hacerlo yo?” o “¿Y si es verdad que me quedo sin mojar siete años…?”, respectivamente.

Querido compañero receptor de cadenas: que no lo compartas no te hace peor persona; que otros hagan cosas no implica que nosotros tengamos que hacerlas; lávate un poco antes de echarte desodorante.

Y para acabar, un ejercicio práctico

Comparte este post con 5 personas o mañana un berberecho se te atragantará en la garganta y se te saldrá un ojo.

¿Habrás aprendido algo…?

share ignore osgonso

¿¿¿A qué esperas??? ¿¿¿Ya se te ha salido el ojo???

La contraseñología

Existen muchas ciencias a lo largo de las diferentes culturas que pueblan nuestro azul planeta; sin embargo, no hay “logía” que —en cuanto a dificultad, talento necesario y multidisplina se refiere— supere a la contraseñología, o “cómo narices conseguir la contraseña perfecta”.

Batman y Superman protagonizan uno de los grandes duelos por conseguir ser una de las contraseñas más hackeables. Christopher Nolan lo llevará a la gran pantalla en 2016.

Batman y Superman protagonizan uno de los grandes duelos por conseguir ser una de las contraseñas más hackeables. Christopher Nolan lo llevará a la gran pantalla en 2016.

Introduzca una nueva contraseña

Lo más común a la hora de establecer una contraseña es que nos pueda el sentimiento. Quizás por ello, las claves más usadas en la actualidad sean datos tan románticos como “123456”, “qwerty”, “password” o “abc123”.

Por desgracia, cuando ya te has habituado a tu “jennifer” como contraseña perfecta e inexpugnable para todas tus redes sociales, correos y Spotify, a las páginas les entra el espíritu ético y —en un alarde de Responsabilidad Social Corporativa— se proponen decirte que “tu contraseña no es segura”, obligándote en ciertos casos a establecer una combinación de letras, números, símbolos y emoticones de WhatsApp, mientras tú clamas al cielo “¿quién narices va a descubrir que mi contraseña es la Jenni?”.

Llegas entonces a la segunda fase de la contraseñología: la desorientación multicontraseñal o “lo que pasa cuando tienes mil cuentas y doscientas tres contraseñas”.

Posibles orígenes del password

Posibles orígenes de la abundancia del password “jennifer”

La desorientación multicontraseñal (LQPCTMCYDTC)

El momento que tanto temías ha llegado. Creías que ibas a estar con Jennifer toda la vida, pero la vida te ha golpeado con la fuerza que solo un “contraseña no válida” puede imprimir. No entiendes nada. Tu cabeza da vueltas y vueltas sin que logres hallar un por qué a la injusticia que vas a cometer, pero al fin lo has hecho.

Has vendido a Jenni.

Ahora, te encuentras con tus variadas nuevas contraseñas: la del mail (jennifertequieromucho), la del Facebook (jennifer28121985), la del WordPress (jennifer&mateo14022012) y, por supuesto, la del mail falso que tenías para registrarte en cuentas para descargar pelis de estreno (jennifer).

Lo más probable es que en ese momento te entre la duda de si deberías apuntarlas. Es lo que en términos de contraseñología es llamado “inteligencia”. Sin embargo, lo más probable es que te asalte el “¡Aguarda un momento!… ¡¿Y si me roban el documento en el que lo he apuntado?!”. Es lo que en contraseñología llamamos “estupidez innata”.

Manuel tras

Manuel tras sufrir la                       desorientación contraseñal

El fin del mundo y un despiadado país de las contraseñas

Lo que debieras haber sabido desde un primer momento ha alcanzado al fin su punto álgido: tu incontrolable amor por Jennifer ha acabado contigo. De todos modos, no pasa nada: por fortuna, la práctica totalidad de las aplicaciones y cuentas en las que has introducido una contraseña irrecordable disponen de la posibilidad de que la recuperes con la simple introducción de tu correo electrónico.

Tema complicado cuando, al empezar en esa poca conocida app que pensaste nunca llegaría a nada, introdujiste un mail falso para salir del paso y conseguir entrar.

Ahora, tus 253 contactos penden del hilo de que tu memoria a largo plazo consiga recuperar la aleatoriedad que introdujiste como correo, posibilidad a la que casi al instante renuncias, recurriendo al rezar para que tu imaginación no haya variado desde dos años atrás, y comenzando a introducir correos del tipo nachoelmacho@hotmail.com o soysagitarioyvivalavirgendelrosario@yahoo.es.

Por desgracia para ti, “el game is over” y el fin del mundo te habrá alcanzado, mientras con la manos en la cabeza dudas entre darte cabezazos o llamar a la Jenni para que te consuele, antes de recordar que te ha dejado por pasar demasiado tiempo en Internet.

Así es la vida, y así el humano: un usuario con una contraseña que, a veces, perdemos para siempre.

Usuario de nuevas tecnologías tras perder su contraseña

Consumidor de nuevas tecnologías tras perder su contraseña

La Pasión

Como ya comenté en Ramos, no soy lo que se dice un ejemplo de católico, sino más bien un perfecto prófugo de algo que considero obsoleto. Por otro lado, he de reconocer que el otro día pasé un buen rato con la lectura de la Pasión de Cristo en mi anual visita a misa por el domingo de llevar la ramita de laurel.

Y es que vaya relatazo la Pasión…: ¡qué obra cumbre! Qué cénit para un libro, qué maestría de desenlace. Lo comentaba el otro día con un amigo: estoy convencido de que, más allá del dar pan gratis, cotillear y poder cantar delante de gente, las historias que se marcan de vez en cuando los evangelios eran uno de los grandes motivos para ir a la iglesia en sociedades analfabetas. Vale: a día de hoy no son lo que se dice novelas vanguardistas; pero, madre mía, ¡lo tienen todo! Empezando por su carismático protagonista.

ecce-homo-osgonso

Jesús tras sufrir martirio

Jesucristo: rey de los judíos, y del mambo

Qué fenómeno el Jesucristo evangélico. Qué derroche. Capaz de lavar pies y resucitar cadáveres, “la piedra que desecharon los arquitectos” es, a mi entender, la piedra angular de esta enorme historia. Ya durante las primeras fases de los libros le habíamos visto marcarse algunos tantos de calidad. Cuando solo era un zagal, el tío se iba al templo a sacar de quicio a los oradores, desarmó a veinte hombres con un “quien esté libre de pecado que tire la primera piedra” e incluso se había gustado dándose un paseo sobre el agua de un conocido lago —multiplicando peces como postre—. Sin embargo, es en la Pasión cuando alcanza la madurez del espectáculo para el lector con un auténtico arsenal de recursos técnicos. “Uno de vosotros me va a entregar”, ahí, la primera en la frente, con el Judas mojando en el mismo plato: qué descaro. “Yo no te negaré señor”, decía Pedro; “tú calla, que antes de que el gallo cante dos veces ya llevarás tres negativas”. Zasca: el gallo se pone a hacer un bis en cuanto suelta el tercer “No sé de qué me hablas”, ahí queda eso. Pero bueno, tampoco fue para tanto cuando, horas antes, le atacan para arrestarlo, un apóstol le corta la oreja a un soldado y va el tío, coge la oreja y se la pone ahí, sin puntos ni nada. Solo le faltó marcarse un “Te me relajas”.

osgonso_cristiano_jesucristo

                          (Dramatización)

Un relato intemporal

Sí, sin duda Jesucristo es un protagonista con fama por méritos propios, pero la historia también tiene miga como clásico intemporal, tocando temas de lo más actuales, como la justicia corrupta:

—¿Queréis que suelte a Jesús, rey de los judíos, o preferís que suelte a Barrabás, que se ha cargado a tres?
—¡¡¡A Barrabás!!!
—Pero… ¡pero si el otro no ha hecho nada, y además es majete…!
—¡¡¡A Barrabás!!!
—¿Y qué hago con el otro?
—¡¡¡A la cruz!!!
—En fin, voy a lavarme las manos…

Sí: es muy bonito acusar a Pilatos de higiénico y desgraciado, pero… ¿¡acaso hay mayor argumento que una muchedumbre enfervorecida sin argumentos?! El que metió a la Pantoja en la cárcel aún se despierta empapado por las noches. Otro ejemplo de su actualidad: en el mismo momento en que era detenido, Jesús realizaba las siguientes declaraciones: “Hoy me atizáis, pero el otro día en el templo bien que aplaudíais mis palabras”. Difícil no ver en él al clásico futbolista de Barça o Madrid tras pinchar en Getafe. En cuanto a los tres días de espera para resucitar, no puedo más que remitir a las sabias enseñanzas del también desaparecido Barney Stinson.

La mejor pasión desde la de Gavilanes

En definitiva, La Pasión de Cristo aúna un héroe carismático y mordaz con un argumento con tintes de aventura y épica clásica; un relato fantástico —valga la polisemia— con múltiples referencias a la cultura cristiana (Ronalda). No malgastes tus ojos descargándotela en el Kindle: el próximo domingo, la versión íntegra a tres narradores solo en las mejores iglesias.

Masas agolpadas para ver  50 Sombras de Grey la lectura de La Pasión