Amigos no leídos o el entretenimiento según WhatsApp

Creo que a nadie extrañará el comentario de que vivimos en una de las épocas doradas del entretenimiento.

La capacidad de personalización del contenido a consumir nunca ha tenido un nivel como el actual, habiéndose además multiplicado la cantidad de horas al día dedicadas a él tanto por la omnipresencia de la tecnología móvil conectada como por la democratización del contenido de corta duración (publicación de Instagram con respecto a la de Facebook, duración media de un capítulo de serie hace diez años con respecto a la actual…).

Un gran polémica surge de cómo esta presencia de constante entretenimiento ha afectado a la utilización de ciertos actos antaño más considerados como de relevancia, como podría ser considerado la respuesta a un wasap.

numerosos iconos de la app de Whatsapp, acumulados

Si bien en determinado momento, las conversaciones por WhatsApp u otra mensajería instantánea venían a ser poco menos que charlas en persona —con sus correspondientes límites de plazos de respuesta y los habituales desencuentros cuando estos se excedían—, la realidad actual es la dejadez de la rápida respuesta, sin que ello suponga mayor desencanto por parte de la otra persona en la práctica totalidad de los casos.

No hay que ser un genio para entender que el motivo más lógico para que algo tan mal visto en el pasado pase a ser ahora aceptado sea la no tan precoz transformación de la mensajería instantánea en un nuevo entretenimiento.

Los antecedentes de esta situación llevan mucho tiempo con nosotros, aunque algunas personas no los hayamos trabajado. Hablamos, por ejemplo, de la clásica estampa de dos adolescentes hablando durante largos periodos de tiempo por el teléfono fijo de casa, asociación que con el tiempo acabó derivando seguramente en el uso de medios como Skype o Messenger. Está claro que el motivo no era tanto la propia comunicación como el entretenimiento; sin embargo, nos encontramos una vez más con un entorno de otra era en él, de “consumos” de larga duración, sin posibilidad de una interrupción cómoda por el medio. Colgar y volver a llamar, o salir de una videollamada y volver a realizarla es incómodo en mayor o menor medida. La actualidad nos lo hace más fácil.

Si bien en un primer momento, WhatsApp ya nos ofrecía la posibilidad de la distracción intermedia, seguíamos teniendo como una especie de necesidad de atención de cierta constancia, seguramente derivada del medio clásico o la imposibilidad de consumir un entretenimiento sólido entre los periodos de respuesta. La innovación en entretenimiento nos puso en la situación de que perfectamente podíamos practicar modelos enteros de entretenimiento efímero entre dos WhatsApp, como ver y dar like a 5 o 10 publicaciones de Instagram en segundos o leer otros tantos tuits. El modelo llegó ahora a la estabilización al pasar a ser mutua la situación en la conversación: mientras la otra persona no contesta, puedes consumir entretenimiento efímero, y ella va a hacer lo mismo mientras eres tú quien no responde.

Las excepciones las encontramos, como consideraréis obvio, en las conversaciones de necesidad de respuesta rápida, así como en esa gente que no utiliza el entretenimiento entre respuestas. Un ejemplo de lo primero podría ser el haber quedado con alguien en determinado lugar y que, estando hablando con ella, deje de contestar sin explicar una posible tardanza. Uno de lo segundo, y que yo uso mucho, es el de ese mensaje de tu madre cuando sabes que ella no lo utiliza contigo por entretenimiento, sino porque necesita algo.

Sin embargo, fuera de estas excepciones, es muy interesante ver cómo realmente —al menos por comportamiento— hemos aceptado la evidencia de que, en realidad, las conversaciones sin un gran componente personal que tenemos con gente que apreciamos —las de pasar “por pasar el rato”— son, precisamente, puro entretenimiento.

Apps con notificaciones de contenido sin leer, como Facebook o WhatsApp

Por alguna extraña razón, en algún momento creímos que era malo considerar las charlas con otra gente como tal, ya que veíamos en ellas una especie de pureza humana relacionada con el vínculo que le daba una importancia superior. La realidad actual, si nos dejamos de hipocresías, habla de que las conversaciones habituales con la gente por Whatsapp y herramientas de este tipo son contenido de producción instantánea que consumimos. La realidad de no darle mayor importancia a la presencia de conversaciones sin abrir es una auténtica demostración de esto.

Cabe abrir debate de si la negación a este tipo de verdades tuvo su eco o problemas en el pasado, o si las tendrá en el futuro. Por ejemplo, ¿las antes mencionadas conversaciones por teléfono de largas horas entre adolescentes acabaron por desvirtuar la diferencia entre entretenimiento y relaciones personales? ¿Puede ser que la falta de conciencia de esta diferenciación haga que alguna gente no diferencie lo que es entretenimiento en una relación de amistad y lo que realmente es importante para la otra persona?

El tiempo y la ciencia seguramente nos resuelvan estas dudas. Por lo pronto, mi recomendación es no tomarse a mal que la gente pase de contestar cosas sin mayor importancia, así como no pasar de alguien sin motivos cuando se note que para la otra sí lo es. Las personas tenemos nuestra parte de entretenimiento y nuestra parte de corazoncito.

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La mordaza a lo divergente (La muerte del conocimiento personal no certificado – Final)

Y llegamos al cierre de esta minisaga de posts.

Si todos los entes de poder censuran el pensamiento diferente, novedoso y fuera de norma, ¿queda alguna posibilidad de que alguien fuera de ellos aporte algo nuevo?

La gravedad de la masa al cuadrado

Para estos post, el buscador, la justificación de experto, los medios de comunicación y los líderes de opinión son cuatro de los grandes jinetes del apocalipsis del punto de vista novedoso. Aquellos aparentes titulares del conocimiento a día de hoy, de la razón que podemos usar para desprestigiar la de cualquier otra persona.

Aun así, a gusto del lector catastrofista o cuñado del pensamiento conspirador, se le pueden sumar fácilmente términos como los gobiernos, la economía y demás familia. ¿Por qué no? ¡Dejémoslos ahí si queremos, quitemos los que no nos interesen, hagamos lo que nos salga en un acto de rebeldía ante la constante búsqueda de la precisión absoluta! Porque la cantidad de entes que metamos en el saco es indiferente.

Lo relevante de este post es aquello que los une y que, por muy de forma diferente que elijamos, siempre va a acabar por coincidir: son entes colectivos, no personas.

Entes que se forman a partir de la conjunción de múltiples interacciones y actuaciones sociales y no tanto. Actuaciones que, como ya sabemos, no se mueven por el pensamiento individual y humano de sus miembros, sino por una conciencia de tira y afloja, de poder de unos sobre otros, de mayorías o autoritarismos y de dependencia de cualquiera de sus partes y términos del grupo, de esa coherencia sin alma de la que hablamos en el post de los líderes de opinión.

Son entes colectivos, sin pensamiento propio, raciocinio. Entes que saben que de la no presencia de realidades rompedoras depende su supervivencia.

Y entes que no son pocos.

El silencio absoluto

A lo largo de los anteriores post —desde aquel móvil salido del bolsillo para quitar credibilidad a la palabra de la persona con la que se toma algo—, hemos extraído múltiples conclusiones de cómo el pensamiento fuera de norma puede ser silenciado.

No es que la situación sea nueva. Universalmente conocidos son casos como el de la Tierra girando alrededor del Sol o el bosón de Higgs, realidades actuales tomadas por locuras censurables en su momento.

Sin embargo, analicemos pues a partir de algunos de los métodos de silenciado de la actualidad cómo prácticamente cualquier tipo de verdad nueva puede ser anulada con estas premisas y veamos adónde nos lleva esto:

  • Solo lo publicado y visible tiene validez. Si no se expone en libro o web, no tienes credibilidad.
  • Solo la palabra de quienes tienen poder de opinión o de grandes poderes tiene validez. Si quien sabe mucho del tema dijo en algún momento algo que se oponga, aun en situaciones bien distintas, no tienes credibilidad.
  • Solo lo que los medios de comunicación dicen ha ocurrido. Si dices haber visto algo que la prensa publicaría al momento pero no lo ha hecho, no tienes credibilidad.
  • Solo lo aceptado por masas tiene validez. Si vas en contra de lo que la opinión pública defiende en redes, no tienes credibilidad. Si no tienes público de redes por detrás, tampoco tienes credibilidad.

Básicamente, estos puntos nos indican lo difícil que será que una persona anónima aporte conocimiento a la sociedad, y lo prácticamente imposible que será que lo aporte fuera de norma. Porque:

  1. El pensamiento gris no es escuchado por las masas.
  2. El pensamiento gris es silenciado por la cultura de masas.

Entonces, y más allá de la mordaza, ¿qué le queda al pensamiento divergente?

Las palabras más allá de la mordaza

No puedo evitar ver la masa generalista como un planeta flotando sobre una ciudad desierta en busca de los últimos brotes de pensamiento nuevo para absorberlos y hacerlos desaparecer entre sus nubes de tormenta y datos.

A lo largo de los siglos, el pensamiento se ha renovado habitualmente con los grandes cambios y la ausencia de memoria. Sin embargo, lo digital ha dado una precocidad de implantación de tecnologías que vuelve el cambio casi cotidiano, así como imposibles el olvido y el recuerdo en base a la recopilación sin fin de datos: ha generado un ecosistema retroalimentado muy difícil de alterar en multitud de aspectos, y cuyos cambios más lentos —o menos rápidos, mejor dicho— parecen poco menos que inexorables.

De la polarización de opiniones hablaré pronto, por encantarme y apasionarme, pero hoy me quedo —introduciendo el resumen con las conclusiones— con que la mordaza al pensamiento divergente más puro y poco corriente es una de las grandes tendencias más tapadas por la amada sociedad del conocimiento.

Con eso, y con otra cosa.

Con que, por lógica y volviendo a donde empezamos, hay algo que siempre debemos aprovechar. Algo que siempre ha estado ahí, que antaño fue importante y ahora existe pero ya no se ve, como una mancha y su recuerdo en la pared. Me quedo con que existe ese lugar en el que, quizás, tengamos la oportunidad de ver nacer algo nuevo una vez más.

Un lugar donde no hay cámaras o micrófonos de medios grabando. Uno donde sus mayores expertos y sabios seguramente nunca habrán publicado nada. Uno donde los móviles se quedan en los bolsillos o sobre la mesa, boca abajo, y no hay MG a los grandes comentarios, ni retuits a los pensamientos más originales.

Ese lugar es cualquiera de las conversaciones a solas con la gente de nuestra confianza. Tan profundas y tan poco como queramos. Tan superfluas y tan intensas como nos dejemos. Tan abiertas como nos permitamos, tan prohibidas como otros quieran.

Tan libres como nunca en la vida lo será un tuit, un artículo o una búsqueda de Google.

Y es que ahí, en los espacios pequeños, en la interacción entre dos personas y no entre una masa uniforme de líderes dependientes y esclavos de la coherencia, es donde nace la creatividad, la originalidad y la realidad nueva.

Porque la creatividad pura solo surge en el desconocimiento.

Y porque el conocimiento verdaderamente nuevo solo puede nacer de lo que aún no conocemos.

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Bueno, esta saga de post ha sido un regreso por mi parte de lo más enriquecedor, espero que os hayan gustado. A mí particularmente me producen tanto inquietud, como preguntas de adónde ha podido llevar esto en el pasado, como las satisfacción de saber que mientras queden dos personas a solas y el mismo lenguaje habrá cosas que no nos podrá quitar nadie, humano o seudohumano.

Si te ha gustado y crees que a alguien más sí, no dudes en compartirlo por redes, emegearlo y demás. Gracias por llegar hasta aquí y espero que lo hayas disfrutado tanto como yo ^^

Líderes de opinión silenciada (La muerte del conocimiento personal no certificado IV)

Antes de alcanzar el definitivo, llegamos al penúltimo post sobre cómo la sociedad silencia a quien no piensa lo mismo que ella.

Hemos hablado de cómo la conectividad deslegitima la opinión original de quienes queremos. Hemos tratado cómo los pecados y limitaciones de lo académico no le dejan llegar a tratar cada pequeña idea de estos. Pasamos, por obvio, de cómo los intereses de los medios de comunicación van contra el pensamiento divergente. Y llegamos por último a este, los poderes y líderes de opinión. Aunque no la tengan.

Producto de admiración

Si bien en el pasado, era el poder, la experiencia o los éxitos quienes otorgaban a ciertas personas cierta aura de sabiduría que nos hacía creer en ellos, el mayor número de líderes de opinión de los últimos tiempos obtienen su poder del entretenimiento.

Si bien esta tendencia no es novedosa (solo hay que pensar en el mundo del corazón, el deporte y la música a lo largo en el siglo XX), el liderazgo de opinión ha experimentado una nueva explosión por la aparición del fenómeno más importante en cuanto a relaciones humanas de seguramente toda la Historia: las redes.

El entretenimiento se ha diversificado hacia la personalización y, si bien en décadas anteriores la popularidad estaba en la mano de un número de personas grande pero limitado, ahora existe una cantidad de líderes de opinión vasta e inabarcable. Más allá del público altamente generalista —poco dado a profundizar y descubrir, marcado por las principales figuras pop en sentido amplio—, una y otra gente han encumbrado a numerosas personas a partir de sus propios gustos profundos, dando paso a toda una marea de líderes de opinión de menor grado: gente con un número de likes y seguidores relevante que, unida, permiten llegar a una buena cantidad de población interesada en un tema específico.

Esto tiene ventajas para la diversidad, sin ningún tipo de duda. En primer lugar, se ha dado alas a la posibilidad de customizar el entretenimiento hasta el punto de que difícilmente dos personas adultas y amigas de nueva generación van a compartir fuentes de entretenimiento ni al cien ni al ochenta por ciento. Además, se ha bajado mucho el listón en cuanto a alcanzar cierta popularidad, permitiendo acceso a ella a personas antaño desterradas, así como se han abierto grandes oportunidades a gente o grupos antes marginados que —por poder llegar su mensaje muy lejos y por la protección que les ofrecen las pantallas en cuanto a no silenciarlas— han alcanzado poco menos que una edad dorada.

Sin embargo, si nos acercamos al bello cuadro de la diversidad en redes, es posible apreciar una serie de grietas que, sean lo suficientemente grandes o no, hacen que la obra se vea ligeramente deformada.

El ciclo de vida de la red social

Puede que muchos popus nieguen lo siguiente; me quedo con que cualquier persona con pensamiento crítico que haya vivido el crecimiento de ciertos perfiles sabe que es una verdad como un puño: cualquier red social y sus emblemas experimentan una evolución hacia el ovejismo tan dura como común a lo largo de los años.

Las redes sociales nacen, crecen y mueren de un modo muy parecido al clásico ciclo de vida de un producto en marketing:

Ciclo de vida del producto y las RRSS

  • En primer lugar, no son muchos los que entran, por las alternativas de entretenimiento: solo una serie de pioneros innovadores lo hacen. Habitualmente, se trata de gente productora de contenido, que aporta a la red y la enriquece. Por su parte, hay un cierto rechazo social por parte del público general, un “yo no me voy a hacer esa cosa, estoy muy contento con mi Facebook”.
  • Si la red no se muere, se suele producir el crecimiento y cada vez entra más y más gente. Los primeros líderes de opinión, los innovadores tempranos, habrán alcanzado ya una cierta popularidad y poder por el tiempo dentro: dispondrán de un número de seguidores aceptable, realizarán un contenido más elaborado, tendrán buen rollo con la gente que estaba y en general será una comunidad feliz. De hecho, lo que les hace destacarse entre los innovadores es que los líderes tienden a ser gente con una opinión fresca, que aporta, que le pone horas también, gente diferente y atractiva ante un público también innovador.
  • Llega entonces la adopción por parte de una mayoría. Conforme los líderes de otras entran en la nueva, van reclamando la atención. Empiezan a atraer a sus ejércitos de seguidores y a “enfrentarse” por la que acumulan aquellos que llegaron antes. He ahí cuando se produce el gran desastre para las nuevas corrientes que aporta una red social: las consecuencias del duelo, la homogeneización. Los líderes pioneros de la red se ven abocados a ser considerados viejas glorias, a llamar la atención con mensajes de odio al nuevo modelo —volviéndose unos haters—, a parecerse cada vez más al modelo popu —recibiendo las iras de sus seguidores clásicos o transformándolos— o incluso a la desaparición y búsqueda de nuevas redes. Los líderes populares llegados de las otras tratan por lo general de imponer sus tendencias, adoptando eso sí, algunos de los hábitos más populares en la nueva app. Todo un ejemplo de lo que la política de colonias y la invasión de nuevos territorios sería de ser llevada al modelo digital.
  • Lo siguiente es la madurez del producto. Ese periodo cada vez más triste en el que la app se va pareciendo cada vez más y más a lo de siempre, entran rezagados que dijeron que nunca se lo harían y no producen contenido —solo observan, no aportan—. Los primeros innovadores no populares o venidos abajo tenderán a salir de ella y “buscar nuevas tierras”, mientras los popus gobernarán de nuevo con mano de hierro con contenidos manidos y buscalikes.
  • Obviamente, la red muere con la decadencia y el adiós de grandes cuentas por irse a nuevas redes sociales, dejando atrás muy pocos usuarios que están por pura rutina, por mantenimiento de relaciones o porque la red va evolucionando hacia algo minoritario que les gusta.

Las redes y el pensamiento divergente

Las redes y la opinión van altamente vinculadas. De hecho, no ha habido nunca momento de tal difusión de la opinión como el que estas han generado. Sin embargo, ¿qué papel juega la opinión diferente en el modelo de redes?

Obviamente, la opinión original tiene su mejor momento con los pioneros. El pionero en una red social tiene la opción de dar su opinión de forma bastante más libre que una vez la red esté más avanzada. El público es pequeño con respecto a los posteriores, por supuesto, pero en general la opinión es escuchada, de media, por mayor número de gente, ya que la poca presencia de contenido evita que el resto lo ahogue y la apertura mental del innovador va a ser habitualmente mucho más elevada que la de aquellos que lleguen en etapas posteriores siguiendo como ovejas al rebaño.

Obviamente, los afortunados que pasen a ser líderes de opinión en fases posteriores van a ver su voz proyectada a muchísimos más. Por lógica, esto debería suponer grandes noticias, ya que tienes una voz innovadora llegando a grandes masas por la popularidad adquirida. La realidad, sin embargo, es más dolorosa.

Entre las causas está el que el número de líderes de opinión es muchísimo menor que el de productores de contenido, siendo el ascenso de la popularidad por innovación de pensamiento muy, muy poco frecuente. Claro que a todos se nos vienen grandes modelos de crecimiento con contenido original que han llegado a la cima; sin embargo, si lo ponemos en una balanza con los que lo producen y no llegan, o en otra con los que llegan por medios muy diferentes como el dinero o los comentarios buscalikes, el que una voz original llegue a las multitudes y se mantenga es un rara avis. De hecho, más aún si tenemos en cuenta la triste realidad: el condicionamiento del público.

Creo que todos lo hemos oído de un modo; si no, le daré forma a un lema de la realidad de las redes: al principio, uno publica lo que quiere; con el tiempo, uno publica lo que quieren. Esto se debe principalmente a dos razones.

Una es el que según se avanza en el perfil, se desnaturaliza y aparta poquito a poco de la persona para pasar a ser un ente ajeno a la verdad de la propia: llega un punto en que el instinto te invita a no poner ciertas cosas por considerarlas irrelevantes para la cuenta, siendo las más personales unas de las más típicas.

La otra gran razón es la crueldad de redes. Si bien lo políticamente incorrecto puede ser aceptado en algunas cuentas, siendo la principal fuente de aprecio para muchas, el que se haga comentarios que no vayan en línea con el discurso previo suele provocar graves daños en las cuentas, tanto en forma de rechazo por parte de los seguidores como de ataques por parte de desconocidos, competidores o la propia red.

Por ejemplo, a un perfecto ateo puede gustarle la Navidad por ser una tradición muy típica de aquí, más vinculada a lo familiar y los días de vacaciones que a un componente religioso. Sin embargo, difícilmente un ferviente defensor del ateísmo en redes colgaría una imagen disfrutando de ella, ya que lo más probable es que la crueldad de redes le atizase y desprestigiase, cuando es la nostalgia y demás valores los que le hacen sentirse a gusto en la festividad, con independencia de la religión. Es decir, el perfil ateísta de este ejemplo ocultará parte de la realidad y de la creación original de contenido por las consecuencias “injustas” que le puedan suponer, ya que para ella seguirá siendo una persona perfectamente atea a la que le gusta la Navidad, pero a su público no, que es el que importa en redes.

La antinaturalidad de lo social

En comportamientos como ese último por parte de las redes se juntan dos componentes de análisis muy querido para mí durante los últimos años: el cómo los grupos de gente desnaturalizan el comportamiento natural de los individuos y cómo la gente no perdona la pérdida de identidad.

La red social es una máquina de destrucción del pensamiento original público por combinar a la vez la alta visibilidad de la pérdida de coherencia en comportamiento con la alta presencia de haters y gente a la que salta para poder quitar prestigio a otra.

Si ya de por sí el ser humano tiene incoherencias de comportamiento, el ser humano original, directamente no es coherente. Porque es precisamente esa incoherencia la que le hace ser original.

En su conjunto, la red social es un ente que busca la coherencia de comportamiento de lo seguido (incluso en la irreverencia) y que busca reducir lo que se sale de ella, en un claro instinto de grupo. La enorme cantidad de gente que forma esa masa social hace que siempre haya alguien que vaya a atacar con un argumento de supuesta coherencia de comportamiento a lo que se salga de la norma y la propia masa no será capaz de quitarle la razón porque en el fondo, socialmente, son súbditos del poder grupal.

Y entonces… ¿qué son los grandes líderes de opinión?

Coherencia pura con su perfil. Porque la naturalidad original va contra la naturaleza de la masa grupal que los hace nacer.

Los líderes de opinión son gente que gana seguidores y atención cuanto más coherencia interna tenga su perfil. Si es un perfil de bromas, cuanto más bromas haga; si es un perfil de maquillaje pijo, cuanto más maquillaje pijo haga; si es un perfil de probar cosas nuevas, cuanto más al día esté con las cosas nuevas; si es un perfil político, cuando suelte una frase manida sobre su oposición; si es una persona honesta, cuando diga lo que nosotros pensamos.

Mientras que los líderes de opinión son gente que pierde seguidores y atención cuanto más se salte la coherencia de su perfil. Si es un perfil de bromas, cuando cada cierto tiempo haga comentarios serios y sin ningún tipo de ironía; si es un perfil de maquillaje pijo, cuando se ponga a hacer maquillaje choni; si es un perfil de probar cosas nuevas, cuando se estanque en las de un patrocinador; si es un perfil político, cuando diga que el partido opuesto ha tenido mucha razón en cierto comentario; si es una persona honesta, cuando diga algo con lo que no estamos de acuerdo.

Entonces, ¿los líderes de opinión tienen una opinión confiable? Tienen una opinión coherente con lo que mucha gente espera que hagan, nunca una opinión fuera de su norma, ya que si no son nuestros líderes, no creeremos en ella, y si lo son, les atacaremos y despreciaremos por salirse del camino que la red social, su gente, su partido, sus fans, su masa, le ha marcado.

Liderazgo de opinión y el pensamiento divergente: enemigos íntimos

¿A alguien le extraña esta afirmación? Lo cierto es que es bastante obvia.

Cuando hablamos de líderes de opinión, hablamos de personas con mucha gente detrás: ¿cómo alguien puede llevar a tantos detrás con un pensamiento fuera de norma? Con un pensamiento dentro de una norma más pequeña de la que apreciamos, pero lo suficientemente grande como para aglutinar a muchos, en general, no visibilizados. Vuelve a no haber creatividad de pensamiento.

¿Significa eso que la persona no tiene pensamiento divergente? No tiene ni mucho menos por qué. En el caso de personas que llegaron a ser lo que son a partir de una innovación de pensamiento, lo más probable es que encuentres a grandes pensadoras, y con recursos. Pero a solas. El gran problema está en que en los modos que tomamos su pensamiento, estas personas están condicionadas por la visibilidad y el gran control (o Hermano) que es su público, el cual (entendido como ente plural y no como individuos) tiene como naturaleza ir en contra de que aporte pensamiento divergente.

Así pues, no esperemos la innovación pura y la naturalidad de pensamiento en quien está atado a una presión social de tal calibre. Quien es líder de muchos debe su epíteto a quienes lidera. Así que el poder nunca será de su persona, sino de la masa —fría, inhumana y correcta— que le impide la natural incoherencia.

Aquella que aparece al hablar a solas con cualquier persona querida, aunque no sea omnisciente.

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Ante todo, gracias por llegar aquí y leerme: estoy bastante satisfecho con este y me hace feliz saber que realmente he podido compartir mi opinión con alguien. Si quieres puedes compartirlo, darle Me gusta y demás familia. Como de líder de opinión no llego ni a la ele, falta que le hace para que no se pierda en el olvido.

Por qué me gusta San Valentín

Es de sobra sabido que San Valentín es una especie de referente de la muestra de amor forzosa y el impuesto gusto por la fotografía de pareja en red social. Una seudofestividad con claros tintes comerciales y todo ese rollo. Un burdo intento de generar sentimiento de soledad en los solteros. Una excusa deleznable para que madres manden cadenas de WhatsApp sobre el amor y la amistad.

En resumen, es de sobra sabido que San Valentín es una efeméride criticable a más no poder.

A mí, sin embargo, me encanta.

¿La novia y el polvo de rigor? La realidad es que no solo me encuentro a cien kilómetros de la churri, sino que me lleva gustando mucho tiempo pese a ser la primera vez en veintitantos años que tengo pareja en catorce de febrero.

¿Será por la omnipresencia de mi amada música romántica? Lo más romántico que voy a tener tiempo de escuchar hoy va a ser el himno de la Champions.

¿Me gusta por ser un empalagoso? Mi corazón ya solo trabaja de martes a jueves, y aun así casi vomita ante el doodle de San Valentín. Querer, quiero mucho; sentir, siento otro tanto; pero sí que tengo la sensación de que, en algún momento, me han quitado el azúcar a puro dolor. Tal vez me lo haya hecho solo. Solo sé que estoy empapado de charcos ahora más dulces que nunca.

Entonces, ¿cómo es posible que me guste San Valentín? A mí, que tengo hipocresía y crítica social entre mis etiquetas con más posts, ¿cómo puede gustarme esta salsa rosa contaminada, mar de corazones de plástico, latifundio de gruñidos de solteros que no quieren serlo?

Pues San Valentín me gusta porque, de pronto, se siente.

Me gusta porque me recuerda que, en este mundo sórdido y de tener que mantener los sentimientos callados, se puede decir que se quiere y se ama.

Me gusta porque no me trae de vuelta las penas de los fracasos, sino la ilusión de todas aquellas veces de latir amor juvenil y sincero.

Me gusta porque, en los gestos y miradas de las parejas forzadas a demostrarse algo en persona, veo aflorar recuerdos de aquellas veces en que se quisieron con ganas, ahora tal vez muertos, pero no del todo enterrados.

Y también me gusta porque gusta y no gusta.

Me gusta porque ilusiona y mata, da odio y sana, quema y extasía. Me gusta porque, año tras año, revuelve, para mal y para bien. Porque todo un mundo de gente que siente que ha conseguido no sentir parece sentir algo, bueno o malo, por él.

Sí, me gusta San Valentín. Me gusta, lo siento: me gusta porque siento, y sienten, y sentimos y no lo sentimos. En San Valentín no sentimos que no nos guste sentir, ni sentimos sentir. Simplemente lo hacemos: sentimos, sentimos y seguimos sintiendo.

Y ahí, al pie de este arcoíris de nostalgia, asco, desprecio, envidia, dolor y —cómo no— amor, yo sonrío.

Porque el amor correspondido y el de foto pueden ser o no bonitos. Pero ver a todo un mundo sentir es maravilloso.

3 estrategias del pelota eficaz en redes sociales (y un apunte para la gente honesta)

Ayer comentaba con una amiga lo mal que se me da el tema redes sociales en lo personal, pese a ser un tío con bastante experiencia y formación en el tema. Y es que, para quien aún no lo sepa, una de las bases de las redes sociales es la cara y el hacer la pelota.

No estoy criticando a quien lo hace: es hipócrita y cuñado venir con pancartas de “Odio eterno a los lameculos” cuando nuestra sociedad se lleva moviendo en estos fueros desde tiempos de Poniente y la Tierra Media. Simplemente hay gente que sabe y gente que no. Pelotas inteligentes y halagadores retrasados, como yo mismo.

Analicemos 3 grandes diferencias entre el funcionamiento del pelota exitoso y el fracasado en redes sociales.

Diferentes Pelotas

Receptor y circunstancias del halago

El pelota retrasado halaga cuando ve algo digno de halago y critica cuando tiene confianza con la otra persona o se le pide. Ambas cosas no dependen del número de seguidores o popularidad que el otro tenga. Mal.

El pelota inteligente halaga a quien tiene seguidores y halagos, y lo hace cuando ve que hay algo que halagar o, directamente, es un buen momento. A quien no tiene poder, seguidores o más halagos, como mucho, le da like, aunque el contenido o el motivo de halago le parezca evidente.

muchos likes

Utilidad y cantidad del halago

El pelota retrasado no interviene cuando no puede aportar nada. Normalmente, participa cuando ve que su opinión tiene una utilidad, y una vez la da, suele recibir la respuesta con un MG de “Leído” sin seguir dando coba.

El pelota inteligente, por su parte, comenta por comentar en publicaciones que saben que otros ven. Realiza una labor extensiva (comenta a la mínima y a quien sea sin que le importe su interés en el contenido o su calidad), normalmente con comentarios genéricos que poco ofrecen. Además, hay quienes no dudan en introducir spam para recibir visitas. Peticiones de follow, de leer esto —“que tiene mucho que ver”—, y demás familia.

spam en comentarios

El tipo de follow

Fuera de posibles followbacks, el pelota inteligente sigue a popus y a conocidos. Fuera de posibles followbacks, el pelota retrasado sigue a gente cuyo contenido le interesa, con independencia del número de follows o relación.

En el caso del pelota inteligente, los conocidos facilitan la inclusión en conversaciones en las que participen y la obtención de MG. Comentarios, menciones y demás pasan pues a sucederse, con el considerable crecimiento y acercamiento a cuentas de más seguidores. El que se mueve con gente con muchos followers vuelve exponenciales sus apariciones en muros y tweetlines de otros —lo que en marketing digital llamamos impresiones—, multiplicando la posibilidad de nuevos follows y crecimiento de la cuenta, normalmente apoyada en una sucesión de RT o respectivo “Compartir” según la plataforma que se suceden con frecuencia cada vez menor.

El pelota retrasado, por su parte, comentará mucho menos, se llevará muchos menos MG por la tradicional costumbre de las redes de no dar likes a publicaciones que aún no tienen muchos y perderá seguidores útiles, ya que al seguir a lo que algunos llaman “pocosfollowers”, con mucha menor participación, producción de contenido e interacción que el público objetivo del pelota inteligente.

patos follow

En resumen: 3 consejos para un pelota eficaz

  • Sigue a tus conocidos y a las cuentas populares, para poder hacer comentarios cuñados sobre ellas y los trending topic y llevarte RT y “Compartir” varios.
  • No pierdas el tiempo con cosas que te interesen y tengan poca repercusión. Ya lo harás cuando seas popular y retuiteen cualquier cosa por este hecho, dejándote además como bohemio o alternativo.
  • No te mates en hacer un halago útil. Puede llegar más a la otra persona, pero en general no llegan a ella si tiene bastantes followers y el comentario cuñado público hace que muchas más lo apoyen, generándote followers en torno a esa persona que te acercarán más a que pueda llegar a leerte en algún momento.

Apunte para la gente honesta

Gracias.

Por ser honestos con vuestros sentimientos. Por creer en la calidad del contenido por encima del envoltorio de los followers. Por los comentarios que no os van a dar follows útiles pero si hacer recibir sonrisas sinceras.

Gracias por trabajar con ilusión en un mundo de trepas y deshonestos. Gracias por inspirar historias de superación desde la pureza de comportamiento. Por ser grandes desde lo pequeño. Por creer en la gente que no cree en nada.

Seguramente no tengáis, no tengamos, seguidores acordes a nuestro contenido. Nuestro nombre no sea reconocido y nuestros actos reputados.

Pero, joder, qué orgulloso me hacéis sentir.

Cambiéis, cambiemos o no; crezcáis, crezcan nuestras cuentas o no, gracias por ello.

respect

Manuel Bartual y el reciclaje del relato corto

La rama creativa de Twitter vive unas de sus semanas más intensas del año con la aparición de un extraordinario fenómeno de público: la inquietante historia de las vacaciones del ilustrador Manuel Bartual. Si bien pondría el hilo para que pudieseis disfrutar de la maravillosa obra antes de avanzar en el post, solo puedo remitiros a su cuenta: tal hilo no existe, solo tuits que avanzan desde el mediodía del 21 de agosto a la pretarde del 26, en la que el esperado desenlace llega.

No sin mi recomendación de disfrutar del extraordinario episodio antes de continuar, analicemos pues —sin abusar de spoilers— algunas de las cosas a trabajar para que el relato corto actual de gran público no se extinga. Y de paso, el éxito de este divertido episodio del internet de nuestros días.

bartual portada

Así empezaba todo

El relato corto de Manuel Bartual luce inmenso por varios elementos que marcan las principales características del entretenimiento de masas actual: se basa en lo hiperbreve, es fácilmente viralizable, tiene componente audiovisual, es interactivo, no de único momento y generalista.

Hiperbrevedad

Si bien no consideraría a Twitter en su mejor momento histórico, una vez que las ovejas se han comido a los lobos no vendidos al público impersonal, el modelo de texto hiperbreve es todo un emblema de la sociedad de esta década, siendo el hilo —esa serie de tuits encadenados a base de articularlos como respuesta— el principal elemento a tener en cuenta en este momento.

Como si de un buen cliffhanger se tratase, el hilo favorece la continuación. Si bien el texto de Manuel Bartual no lo es como tal y podría ocupar unos cuantos folios de Word, el hecho de que esté tan acotado en digeribles 140 caracteres hace que para quien cree imposible tragarse su duración real sea ameno hacerlo.

En otras palabras, los que ven una locura leerse un relato corto de diez, quince páginas, se lo están engullendo a dos carrillos.

Viralidad y compartibilidad

Si bien la viralidad tiene un cierto componente de lotería, lo exponencial del modelo Twitter facilita las cosas. Antiguamente, necesitabas estar en el muro en ese momento para ver el RT, pero la nueva distribución de los contenidos de este por popularidad y supuestos intereses del tuitero, sumada al que en dispositivo móvil tengas una notificación conque apenas dos o tres de tus seguidores den MG a una determinada publicación, hace que un tuit eficaz sea fácilmente viralizado.

Tema aparte sería el tipo de seguidores que tejen los mimbres. Dice el diario El Mundo en una reciente entrevista a Bartual que tenía “solo 16000 seguidores” antes de este fenómeno como si fuese nada, pero lo que está perfectamente demostrado es que a la gente le duele mucho más dar un RT a alguien con cien seguidores que a alguien con cien mil. Y si no, solo hay que pensar en el porcentaje de gente que vais a emegear o compartir este post aunque os haya gustado.

Audiovisualidad

No escribiré un ensayo acerca de lo audiovisual que está el mundo del entretenimiento, más que nada porque seguramente la interactividad ya lo haya destronado como principal característica en este momento. Sin embargo, el haber introducido vídeos e imágenes para favorecer al lector profano de la literatura el meterse en la historia es clave para la plenitud de su eficacia.

Siempre he creído que en épocas de plenitud de ocio y tiempo libre la imaginación vive sus épocas doradas. Sin embargo, Twitter, lleno de gente con horas y horas de tiempo en la nada dedicadas a ver si pueden encontrar una grieta en el discurso de alguien para hacer sangre, parece no tener suficiente imaginación como para que entre los 10 contenidos más emegeados del relato de Bartual no estén los que llevan una imagen o vídeo. El público oveja no tiene nivel para caer en la suspensión de la incredulidad sin contenido audiovisual, y Bartual lo consigue sin dificultad alguna dándoles lo que quieren. Precisamente lo que está condenando a la literatura tradicional en la actualidad.

Interactividad

En algún momento del tiempo, las personas hacíamos lo que le gustaba en cuanto a ocio. Ahora, eso queda relegado a momentos en los que no haya nadie que pueda saberlo, poniendo nuestro Spotify en sesión privada para que nadie sepa que en realidad ese tipo de música nos gusta.

Me atrevería a decir que, a día de hoy, el 80 por ciento del ocio no es por motivación personal, sino por poder comentarlo con alguien. Hace cuatro años, en mi TFM, comentaba que el entretenimiento ha pasado a tener dos partes claves y de importancia clave en general: el contenido y lo que se comenta del contenido. Que, en sí, es interacción.

Se nos ha metido en la cabeza que es casi obligación comentar lo que nos parece. La gente sigue series para poder comentarlas con los colegas. Si vemos una peli, hay que valorarla en Filmaffinity, poner un tweet o decirle a alguien en WhatsApp que la acabamos de ver casi por obligación, cuando antiguamente el ocio de este tipo solía ser bastante individual.

En el Caso Bartual, parte de su publicidad se gesta en lo comentable que era en su proceso, en esa interacción perfectamente prevista con los que lo hacían, en el que la gente apareciese por todos lados hablando de ello. Y al final, es lo de siempre, el ser humano, quiera o no, lleva dentro ese espíritu de querer estar enterado de lo que todo el mundo habla, ya sea por curiosidad, cotilleo o no querer sentirse aislado.

Alargamiento en el tiempo

El contenido puntual no tiene sentido comercial ni, parece ser, artístico a día de hoy.

El otro día tuvimos el Mayweather-McGregor. Fue una noche, unas horitas, y sin embargo nos taladraron meses, generándonos interés en gente que sabemos de boxeo lo mismo que de exportación india en la época de la guerra de los Balcanes.

La realidad del ocio de hoy se extiende, golpea muchas veces, mucho tiempo. Deja que la gente haga grande la bola, tal y como libros cortos se dividen en dos o tres partes al ser llevados a la gran pantalla.

El relato de Manuel Bartual que podría haber publicado de golpe explicando lo pasado, es espaciado durante casi una semana por su ajuste al tiempo real. Durante ese tiempo, las notificaciones, comentarios y referencias llegaban por mil lados diferentes y durante todo el día, haciendo omnipresente la historia para cualquiera relacionado con la red del pájaro azul, llevándolo al TT con gran facilidad. Seguramente, el mayor acierto del fenómeno haya sido este espaciado.

Generalidad

Le preguntaban en la citada entrevista de El Mundo sobre las referencias a la serie de culto Perdidos (Lost). Realmente, hay clichés del género por doquier: todo un homenaje a los recursos más trillados del género de misterio, capitaneados por autores de esos que o se consideran intemporales o desfasados. Sin embargo, la historia genera fascinación en el público, como si nunca hubiesen visto algo semejante.

Estoy convencido de que todos han estado ante historias de misterio en las que ocurren los diferentes episodios visto en el relato de Bartual. Sin embargo — ya por la lejanía temporal, la renuncia a seguir estando en contacto con el género o demás familia—, los acogen con una felicidad inaudita para alguien que tiene a mano miles de relatos del género con esos elementos. La clave es que el público del relato no busca este entretenimiento, sino que se une a él solo cuando —como decíamos antes— le vale para comentarlo con otra gente. Y para que eso pase, para que otra gente haga lo que ellos quieren hacer en el fondo, recibir el placer de las viejas referencias que su memoria lejana les trae, el relato tiene que ser generalista para el público al que va orientado. Fácilmente digerible para que las ovejas rumiantes que plagan la red no se indigesten con un argumento demasiado elaborado para seguirlo durante más de 5 párrafos, digo, tweets.

manuel bartual tras éxito

Reciente tweet de Bartual tras el éxito

Por último, no sin recomendar a mis lectores que disfruten de la magnífica realidad de relatos de misterio que las bibliotecas nos ofrecen, me gustaría mostrar las diferencias con el no-éxito previo de Manuel Bartual: un hilo (esta vez sí) que publicaba tan solo 15 días antes de la historia que le vuelve más famoso.

https://twitter.com/i/moments/897536022279405568

  • El humor es tan importante como el misterio
  • No busca la interacción directa con el público
  • Lo publica en versión hilo
  • Segunda persona en vez de primera
  • El humor es personal, distinto
  • Entero el mismo día
  • Llega a haber un tweet a las 6 y media de la mañana de su país (poca audiencia)
  • No lo ve ni una milésima parte de gente

La principal diferencia entre ambas historias en cuanto a importancia para lo que hemos hablado aquí es que una fue perfectamente diseñada para dar de comer a Twitter y la otra da de comer, mucho o poco, a la cultura.

Es para pensarse qué debe hacer el mundo editorial en este en el que lo gastado eclipsa a lo que aporta. En si es más importante entretener unas semanas o brillar en cuartos oscuros por los siglos de los siglos.

el mundo bartual

Gracias a Manuel Bartual por haberme entretenido a mí y a muchos colegas con su relato de vacaciones, y gracias por escribir algo tan simpático como El peso de la verdad. Y si, la foto es de la omnipresente entrevista de El Mundo

El periodismo sin verdad y el autocerrojo informativo

Hace unos post, comentaba algunas de las principales razones del mal periodismo. Hoy vamos a analizar una de las que más polémica genera, tanto por sus implicaciones éticas como por atentar directamente contra los mandamientos del periodismo: .

La parcialidad: una situación conocida y aceptada

En España vivimos un verano de lo más ardiente en cuanto a periodismo de masas. Las tensiones en torno al independentismo catalán se unen a las estivales especulaciones sobre fichajes futbolísticos para dar auténtico espectáculo polémico a las mentes de los lectores y espectadores. Comparemos, como ejemplo, los dos siguientes titulares, prácticamente lanzados a la misma hora por dos diarios de información generalista: El Punt Avui y El País.

noticias contrarias

No, no estamos ante una encuesta diferente. Y no, aunque parezcan contradictorios, ninguno de los dos diarios miente:

confidencial encuesta CEO generalitat

Como podemos ver, simplemente, cada uno ha seleccionado los datos que le convienen para adaptar el titular a los intereses propios, resultando más sorprendentes si cabe por el hecho de que el porcentaje de “Sí” es mucho más grande entre los que afirman que votarían (62,4%) con respecto al de la población general (44,3%).

En cualquier caso, visto lo visto, estamos hablando de dos noticias bastante limpias en cuanto a objetividad de la información: tanto una como otra, al igual que la de El Confidencial, da el resto de datos más abajo en la noticia.

Caso aparte es cuando la verdad es poco menos que un elemento residual.

Cuando existe “La verdad” y “La VERDAD”
la verdad

Ayer, la Guardia Civil entraba en una serie de edificios públicos catalanes para recabar información con respecto al llamado “caso del 3%”. La noticia saltaba cuando los diferentes programas informativos y diarios digitales mañaneros soltaban que, en medio de la citada tensión independentista, la Generalitat había impedido la entrada al organismo de seguridad bajo la batuta del Gobierno central, en lo que podría considerarse una clara afrenta a su autoridad.

Minutos después, corrían las voces de que la Guardia Civil había desmentido que se hubiese puesto traba alguna a su actuación. Al cabo de un poco más, la falta de respeto a la información verídica se hacía notoria, apareciendo incluso discordancias entre las propias fuentes del Govern:

guardia civil no entra generalitat

Como resultado, horas después, cada noticiario poco menos que escogía la versión de la noticia que más le apetecía, dejándonos a los interesados en la realidad de la situación en la más completa oscuridad, al albedrío de nuestro instinto o lo que nos apetezca creer. Un comportamiento penoso para quienes tienen como trabajo encontrar la verdad y hacérnosla llegar.  Un comportamiento que abre la puerta a situaciones de lo más preocupantes.

¿Cerrojo mediático?

Ayer escuchaba unas declaraciones de lo más polémicas por parte de un asistente a un programa de tertulia política. Este “fenómeno” dejaba caer su creencia de que podría estar produciéndose un cerrojo informativo en Cataluña. Cómo no, dado el nivel de libertad de ataque propio de estos programas, no provocó ni un solo alzamiento de ceja en la mesa. Yo, que solo pasaba por el cuarto, me quedé fascinado ante la soberana acusación.

Libertad-expresion-Derecho-Constitucional.jpg

Como sabréis, el cerrojo informativo o mediático es un orwelliano recurso de despampanante falta de ética, consistente en que los medios de comunicación informativos oculten a su público las noticias de interés que vayan en contra de uno de sus principales grupos de su interés. En general, para hablar de un auténtico cerrojo, el bloqueo afectaría a la posibilidad de que cualquier tipo de información contra los citados grupos —por lo habitual, gobiernos— llegase al pueblo a través de diarios, televisión y similares, siendo reprimidos aquellos intentos de que ocurra. Típico de sociedades autoritarias, el bloqueo mediático suele venir acompañado de un adoctrinamiento a través de los propios medios, al dar relevancia, precisamente, a noticias laudatorias que dejen quedar bien al propio órgano represor.

En cualquier caso, es interesante como, en el universo de internet y la individualización del contenido, el bloqueo mediático puede ser un concepto bastante interesante.

Cerrojos modernos. O no tanto

Tal y como la sociedad digital en países del primer mundo tenemos un acceso a la información objetiva y global mayor, seguramente, que en ningún momento de la Historia, las argucias para manipular el pensamiento social viven una época dorada.

Las técnicas para dar relevancia a contenidos que benefician al grupo de interés y hacer pasar de las que no hacen que se mantenga el “certificado” de ser plural y tratar distintos temas al tiempo que se manipula la opinión del lector o espectador. Por supuesto, excusarse en decir que es lo que este pide para ocultar la mala práctica, todo un mantra.

Oír algo que no nos gusta suele provocar dos resultados: abrirnos la mente y molestarnos. Por desgracia, el ser humano tenemos una clara preferencia entre ser abiertos y estar libres de molestias. Quizás por ello, aun teniendo el mejor momento de siempre para contrastar y ser poco menos que pequeños sabios con un poco de paciencia, la realidad es que nos solemos ver arrastrados por un remolino de ser más y más lo que ya somos, radicalizando nuestros gustos e intereses, pasándolo mal cuando tenemos que hacer algo diferente o, directamente, escuchar al de al lado. ¿Por qué íbamos entonces a elegir conocer opiniones distintas estando solos? ¿Por qué, con la capacidad que a día de hoy tenemos para personalizar más y más el contenido para oír justo lo que queremos escuchar? La personalización es tal que, o estás precisamente interesado en entender las diferentes corrientes políticas o sociales, o acabas por ser un loro repitiendo proclamas basadas en marketing político que tú mismo buscas sin necesidad de que ellos hagan nada.

Porque sí: puede que en realidad el periodismo que buscaba la verdad por encima de los intereses económicos o políticos haya sido solo una fantasía por la que únicamente unos pocos hayan luchado. Porque sí, puede que lo de lanzar piedras a los demás medios como método de crecimiento siempre haya sido un recurso. Pero la realidad a día de hoy, es que si el dinero y lo ideológico se han comido a la verdad en la actualidad periodística es porque nosotros mismos nos hemos encerrado en la cárcel de escuchar solo lo que queremos oír.

Y en la cárcel de nuestra autocomplacencia, aplaudimos el cerrojo informativo que nosotros mismos nos hemos forjado.